jueves, 30 de enero de 2014

El Proceso Bolivariano sin Chávez

Carlos Carcione, Stalin Pérez, Juan García, Gonzalo Gómez, Zuleika Matamoros, Alexander Marín


Introducción
 
Cuando en la noche del 8 de diciembre de 2012 el Comandante Chávez avisó que podría suceder una situación sobrevenida, muchos que no querían creer tuvieron que tomar en cuenta la gravedad de la situación. El Proceso Bolivariano empezaba a vivir su mayor prueba en 14 años. De la mano de lo no deseado entrabamos en un tiempo de desafíos. Se probaría el liderazgo señalado para la continuidad del proyecto. Se probaría la fortaleza del proyecto mismo y sobre todo la disposición para avanzar al ritmo del motor del Proceso: el Pueblo Bolivariano.
Por eso este balance no es uno más. Tiene características históricas. ¿Será posible avanzar en la conquista de la definitiva Independencia? ¿Se podrá romper con las ataduras del capitalismo dependiente y pa-rasitario venezolano? ¿Se podrá avanzar hacia las tareas pendientes de la Revolución Democrática Bolivariana, transformándola en transi-ción hacia el anticapitalismo y el socialismo? ¿Estarán a la altura de la tarea los líderes del Proceso? O por el contrario ¿Se aplicarán hasta el final las contrarreformas que exige la burguesía y a las que esos líde-res se han mostrado sensibles, a cambio de sostener un sistema po-lítico que no es el del Proceso? Estas preguntas, entre otras, marca-ron el nivel de incertidumbre del 2013 y de sus respuestas depende en gran parte el futuro de la Revolución.
El fallecimiento del Comandante tuvo el impacto de un sismo. Durante más de diez días, en un inmenso desfile de lealtad, el Pueblo Boliva-riano lloró a su líder. Más de 7 millones hicieron su procesión de luto y juramentaron seguir la lucha. No obedecieron la orden del cierre de puertas de la capilla ardiente y como en tantas otras oportunidades im-pusieron su voluntad. No habían rescatado a su presidente del Golpe de Abril y al país del Paro Sabotaje para quedarse a las puertas del más doloroso de los momentos de estos 20 años.
Tenían que verlo y jurar. Y lo hicieron, a pesar de que apenas un mes antes, el 8 de febrero, el nivel de vida de ese pueblo, había recibido un gran golpe. La devaluación desmentida previamente por las autori-dades, fue sancionada un viernes previo a las vacaciones de Carnaval al mejor estilo neoliberal dejando más pobre a ese pueblo.
Desde entonces quedó a la vista la crisis económica más grave de es-tos años. Crisis que, por la pasividad, ingenuidad o complicidad de sectores del gobierno, la oposición de derecha convirtió en Guerra contra el Proceso con el objetivo de derrotarlo. Los números de esta crisis son categóricos: más del 50% de inflación, 30% de desabasteci-miento programado en productos esenciales, usura brutal en los pre-cios, evaporación del salario, especulación descarada con el dólar pa-ralelo, crecimiento desproporcionado del déficit fiscal, instalación de un procedimiento mafioso para apropiarse de los dólares para la importa-ción, entre muchos otros, son los datos emergentes de un fenómeno económico estructural: la disputa por el control y distribución de la Renta Petrolera que ahora, sin Chávez, la burguesía local y el Capital extranjero asociados a sectores de la alta burocracia estatal, creyeron llegado el momento de recuperar totalmente.

Cuarenta días después del fallecimiento del Comandante Chávez las elecciones presidenciales dan ganador a Nicolás Maduro por un míni-mo margen. Las calles del país se tiñeron de sangre, 15 militantes re-volucionarios (uno de ellos relacionado con Marea Socialista) fueron asesinados por la orden contrarrevolucionaria de “drenar la arrechera” dada por Capriles que no quiso reconocer su nueva derrota, este cri-men está todavía impune. La oposición inició una campaña nacional e internacional para debilitar todavía más al gobierno. Y alentaba el des-contento existente por la crisis que sus financistas locales e internacio-nales empujaban hasta convertirla en guerra económica.
Por su parte el presidente Maduro y el equipo político del gobierno, sin convocar al Pueblo Bolivariano, buscaron el apoyo que suponían no le habían dado los votos, en construir un acuerdo con los principales empresarios y sus Cámaras, con la esperanza infundada de resolver algunos de los problemas económicos que ellos mismos estaban creando. Se pudo ver el descaro con el que Lorenzo Mendoza pedía por cadena nacional que le entregaran a él las empresas estatales de alimentos para ponerlas a producir. Sin embargo es un hecho que aún hoy no se consigue la Harina Pan que sus empresas tendrían que su-ministrar al mercado. Y así, mientras el gobierno buscaba estabilidad, cediendo a las exigencias de los empresarios, se profundizaba la crisis y la situación llegó al borde del abismo.
El giro se produjo el 6 de noviembre. Cuando el presidente Nicolás Maduro decidió tomar las medidas de emergencia contra la especula-ción y la usura, medidas que el pueblo apoyó decididamente. Esas medidas re moralizaron al pueblo chavista que estaba molesto, des-orientado y que, con su mal humor a punto de estallido, presionaba para un cambio de rumbo. La presión generó una fuerte corriente de opinión de la izquierda del proceso que instaló un debate y propuestas que el gobierno, hasta entonces paralizado, asumió, y el inicio de mo-vilizaciones de calle, aunque débiles, mostraron la importancia de la participación popular en la construcción de las políticas. Por eso en las calles y empresas se notó claramente el viraje de aquel estado de áni-mo. Se pudo constatar la sintonía del pueblo con las medidas de e-mergencia del presidente. Y como efecto colateral pero importante, la desorientación de la oposición, que quedó desnuda defendiendo a los usureros y especuladores, con el argumento puramente ideológico de la defensa de la propiedad privada de… los usureros. Este cambio que describimos se expresó con total claridad en las elecciones municipa-les. No profundizaremos aquí los números ya que, en general, respal-damos el análisis realizado por Javier Biardeau en su documen-to: Analizar con cabeza fría. Las Brechas electorales entre gobierno y oposición, http://www.aporrea.org/actualidad/a178703.html.
Las medidas de emergencia primero y el resultado electoral dieron un oxigeno vital al gobierno. Sin embargo, por la gravedad estructural de la crisis, si no se profundiza en esta dirección, la recuperación no dura-rá y, es más, ya empieza a mostrar síntomas de agotamiento. Dejando de lado las medidas de fondo como la creación de una Central Única de Importaciones y una Corporación del Comercio Exterior, de las que desde el gobierno no se ha vuelto a hablar, pareciera que se pretende avanzar hacia un simple ordenamiento del viejo esquema de econo-mía mixta. Por otra parte la reunión entre el presidente Maduro y los alcaldes y gobernadores de la oposición, cargada de “espíritu navide-ño”, muestra signos preocupantes en relación al tipo de sistema políti-co que se pretendería acordar, todo esto en la búsqueda de una “esta-bilidad” apoyada en el acuerdo con una dirección política de la oposi-ción “unida”, cuya experiencia está, por ahora, agotada y que empieza a estar desprestigiada con sus propias bases.
El 2014, un año sin elecciones a la vista, se desatarán todos estos un-dos conflictivos. Después de las medidas y las elecciones municipales que dieron el triunfo al gobierno, estamos viendo la imagen congelada en una fotografía que tomará movimiento. Las fuerzas hostiles que desde el gobierno se pretende hacer convivir en un llamado a la “paz” que la oligarquía ha demostrado desde el momento de la asunción de Chávez en 1999 que no respeta, son irremediablemente opuestas y chocarán empujadas por la profundidad de la crisis económica. De la posición que tome el gobierno frente a esos choques que ya comen-zaron, dependerá su consolidación o debilitamiento. El 2014, limpio de las distorsiones electorales es, sin dudas, un año de definiciones.
¿Ordenar la economía mixta o avanzar hacia un nuevo modelo soberano e independiente?

Los últimos anuncios económicos insinúan que el camino elegido es el de ordenar y sanear el viejo modelo de economía mixta, ampliando las oportunidades a la acumulación privada de capital. Es decir a la parti-cipación de la burguesía en la distribución de la Renta. El ajuste en los precios altamente distorsionados de la economía se está comenzando por intentar una eliminación de “subsidios” sin tocar las bases estructu-rales de esa distorsión y de una administración más “ordenada” del otorgamiento de dólares para la importación.
La anunciada consulta sobre el aumento del precio interno de la gaso-lina, consulta que es bueno decir no será real si no es por la vía refren-daría contemplada en la Constitución, es un ejemplo de esta política. Sin embargo no se habla de otros precios profundamente rezagados como por ejemplo el Salario. Sin tiempo para hacer un estudio en pro-fundidad y tomando únicamente el salario mínimo, se nota en la simple comparación con los precios de los productos esenciales, que el sala-rio ha perdido en el año al menos la mitad de su capacidad adquisiti-va. Pero el propuesto aumento gradual del precio de la gasolina será un ajuste con un fuerte impacto regresivo si no es acompañado, al me-nos, con un ajuste similar en los salarios. Esto, dicho con el alerta de que este mecanismo sólo puede funcionar en la emergencia.
La política de regulación de los precios de la economía nacional por medio de procedimientos administrativos, aunque necesarios en la emergencia, tiene fuertes matices voluntaristas. No se toma en cuenta que, por el tipo rentístico del capitalismo dependiente venezolano, esos precios se forman en una disputa entre distintos sectores socia-les por la apropiación de la renta petrolera. Es decir de la riqueza cap-tada en el exterior por la venta de petróleo. Por lo tanto: si no se rom-pe la dependencia de la renta y se pone en pie un nuevo modelo pro-ductivo, esos precios hoy frenados por las correctas medidas de emer-gencia, no se podrán corregir a mediano ni a largo plazo por medio de simples regulaciones administrativas.
Sin embargo, no es cualquier modelo productivo el que hay que cons-truir. Si queremos defender el Proceso Bolivariano y frente al fracaso demostrado en los últimos diez años del modelo de economía mixta, hay que orientarse en el rumbo de tomar medidas estructuralmente anticapitalistas. En este sentido para estar cónsonos con el Proceso, hay tres palancas económicas que deben aplicarse como inicio de un plan:
a) Ni un dólar más a la burguesía. Control Estatal absoluto de la Renta Petrolera y de los dólares en las que ella se expresa.
b) Monopolio del Comercio Exterior con estricto control social.
c) Monopolio Estatal de la asignación del crédito para destinarlo al financiamiento del nuevo modelo productivo.
Sólo en este marco, la corrección de los precios que distorsionan pro-fundamente la economía nacional como el de la gasolina, tendrán los objetivos buscados. De lo contrario, alimentarán la hoguera inflaciona-ria cuyas consecuencias sufrirá en primer lugar el pueblo que vive de un salario. Por eso el debate propuesto para discutir el precio de la ga-solina o el que se propone para los servicios eléctricos, debe estar en el marco de una discusión global que debe contemplar: un nuevo sis-tema impositivo que eliminando impuestos impopulares como el IVA, avance a gravar fuertemente las ganancias, la especulación financiera, los bienes suntuarios entre otros. Es decir un sistema impositivo que haga que aporten los que más tienen. De la misma manera, la recupe-ración de los dólares estafados al Estado por las maniobras de impor-tación detectadas en el SITME y como ahora se supo en CADIVI, es un paso imprescindible para resolver el financiamiento del Plan. Lo que decimos es que el debate debe ser integral y no sólo sobre el precio de la gasolina.
Las causas de los choques sociales que vienen.


La sensación de estabilidad política emergente del triunfo chavista en las elecciones municipales es la expresión superficial de una combina-ción de factores coyunturales:
a) Las medidas de emergencia contra la usura y la especulación que tuvieron impacto altamente positivo.
b) Que al ser, noviembre y diciembre, la época del año donde se co-bran los aguinaldos, el pueblo que vive de su trabajo disfruta de dis-poner, en promedio, de dos y medio salarios mensuales.
Superada este momento de factores coyunturales la crisis volverá a mostrar su cara más cruel. Incluso, manteniendo y extendiendo las medidas contra la usura y la especulación a rubros fundamentales co-mo alimentos e inmuebles como lo espera el pueblo, y aunque se lo-gre llevar esos precios a los niveles de mayo pasado, el salario no ha-brá recuperado el nivel previo de compra, ya que para entonces la de-preciación de los salarios rondaba un 30%.
Esto sumado a contrarreformas en marcha por parte de los patronos privados y de las gerencias y los responsables del Estado que vienen atacando conquistas económicas, sociales y socioeconómicas de los trabajadores, anuncia una situación altamente conflictiva. Pondremos algunos ejemplos de esto último:
a) La falta de pago a las clínicas de los seguros de salud, HCM, de los trabajadores por parte de las empresas o ministerios ha provocado una desatención aguda. Un ejemplo son los educadores, una parte im-portante de los 600.000 maestros y profesores de la educación inicial están sin atención médica. Esto sumado al colapso del sistema públi-co.
b) El congelamiento en la discusión de importantes convenciones colectivas.
c) La insuficiencia y desajustes de las convenciones colectivas firma-das que provocan un retraso salarial extremo, ejemplo trabajadores del sector Salud.
d) Malestar de los trabajadores del sector automotriz y autopartistas por un decreto que con la supuesta intención de querer regular los pre-cios de los vehículos, lo que están es favoreciendo a los importadores de vehículos y perjudicando derechos contractuales de los trabajado-res como lo es el cupo anual para comprar autos en las empresas en-sambladoras en donde prestan servicios.
e) Inconformidad entre los trabajadores del sector cultura por el decre-to de intervención del Teresa Carreño, hecho sin consultar a los tra-bajadores y donde están en riesgo derechos adquiridos.
f) Y, la irregularidad y la falta de funcionamiento de los Mercales obre-ros, casa por casa, y de los Pdvales.
Además están en marcha otras prácticas que a falta de un nombre mejor seguiremos llamando contrarreformas:
a) Política antisindical del Ministerio del Trabajo favoreciendo a las pa-tronales. Ejemplo, casi dos años sin legalizar nuevos sindicatos. Tra-bas y obstáculos para normalizar los existentes. Desmantelamiento del sistema de seguridad y salud laboral y ataque a las representaciones obreras en el sector (delegados de prevención). Y el impedimento pa-ra la normalización sindical exigida en la Ley Orgánica del Trabajo por parte del CNE.
b) Desconocimiento por parte de los patronos privados de cláusulas fundamentales de la nueva LOTTT como por ejemplo la adecuación de la jornada laboral.
c) Por último no podemos dejar de señalar que la función de las nue-vas gerencias o intervenciones de empresas estatales por parte de mi-litares, está provocando un malestar en aumento entre los trabaja-dores de esas empresas y una parálisis de la producción que parece programada, en muchas de ellas.
No nos extenderemos en esta lista que por supuesto es mucho más amplia. Pero era necesario reseñarla porque en ella se encuentran las causas reales de un malestar, que una vez superada la época navi-deña, hará aparición pública en toda su dimensión y desencadenará conflictos y luchas.
Las expresiones políticas de esas fuerzas sociales.
Los conflictos que se presentarán a partir del concluido periodo navi-deño tendrán la forma de luchas reivindicativas y estarán muy proba-blemente aisladas unas de otras. Y es también probable que por eso sean atacadas injustamente, aunque no perderán su fuerza e impac-to. Sin embargo a pesar de esta apariencia reivindicativa, expresarán la disputa económica y política que girará alrededor de la necesidad de construcción del nuevo modelo productivo anticapitalista, como for-ma eficiente, desde el punto de vista de los trabajadores, de superar la actual crisis.
En este periodo se constatará si la CSBT, su dirección, continúa cum-pliendo el papel de apagafuegos de los conflictos y su dependencia extrema del gobierno. Pero si este papel no cambia radicalmente, los trabajadores no esperarán por unos dirigentes alejados de sus bases y seguirán su camino. La realidad los empujará hacia ello. Si, como se rumorea, uno de los principales consejeros políticos de la Central, pa-sa a ocupar el hoy deslucido y repudiado despacho principal del Minis-terio del Trabajo, la presión de los trabajadores también exigirá a ese organismo de manera más contundente un rol que no ha tenido hasta la actualidad. Por otra parte al ser profundamente político el proceso de conflictos que se avecinan, similares en contenido a la lucha que derivó en la nacionalización de SIDOR, también serán puestos a prue-ba los que hoy reclaman la representación política del Pueblo Boliva-riano.
En este sentido el papel que en las elecciones municipales cumplieron el PSUV y los partidos del Gran Polo Patriótico no debe confundir a sus dirigentes. Si la Dirección Nacional del PSUV cree, como lo está manifestando, que ha consolidado su hegemonía como partido del pueblo chavista, se chocará de frente con un vaciamiento de su mili-tancia todavía más contundente que el actual. En un sentido estricto, las municipales han sido la ante última oportunidad del PSUV como partido reconocido por el pueblo chavista como propio en el terreno electoral. En los últimos años ha tenido una dinámica expulsiva de la militancia de base y de cuadros medios críticos o con simples inquietu-des políticas. Ha modificado su forma organizativa hasta casi hacer imposible la participación de una militancia que no sea administrada por alguno de los distintos grupos de poder dentro del gobierno. Se ha convertido en un partido de cogollos que negocian cargos y se apro-pian de las instancias de decisión. Su funcionamiento es el de una ma-quinaria electorera que ha perdido toda práctica democrática. Como corriente del partido podemos afirmar que esta no es sólo nuestra vi-sión, conocemos de la existencia de destacados dirigentes, cuadros y militantes que hacen críticas más duras que las nuestras. En todo ca-so, la convocatoria al Congreso, largamente postergado, se hace im-prescindible para intentar la transformación necesaria del PSUV actual.
Por otra parte los partidos del Gran Polo Patriótico y hablamos de los partidos que realmente existen como tendencias del proyecto boliva-riano, no de las vergonzosas franquicias electoreras que han apareci-do últimamente, deben reflexionar en profundidad sobre su pa-pel. Luego de un buen performance electoral en Octubre del 2012, han quedado desdibujados como alternativas a los vicios que el pue-blo chavista critica del PSUV. El nuevo momento que estamos transi-tando exige también para ellos, el reconocimiento de una transforma-ción progresiva, que rompa con las prácticas clientelares, instalen prácticas democráticas y que permita la elaboración plural y crítica de la política revolucionaria.
También en el terreno de la organización política de las fuerzas de la revolución entramos en un momento de definiciones. Nosotros, por ahora, aspiramos a tener la oportunidad de plantear nuestras posicio-nes y poder sentirnos representados en el Congreso del Partido, para desde allí pelear por la transformación de esa maquinaria administrati-va en un movimiento vivo, democrático y plural, donde las distintas co-rrientes de opinión puedan sentirse representadas y escuchadas, que ayude a profundizar el Proceso Bolivariano en un rumbo anticapita-lista.
Este punto estaría inconcluso si no señalamos la profunda crisis exis-tente en la representación política de la oposición de derecha. Las mu-nicipales mostraron desde el punto de vista político, más allá de los números, la ineficiencia de esta oposición como alternativa al chavis-mo para el pueblo que vive de su trabajo. Sin este acompañamiento, difícilmente podrán retomar el gobierno por medios electorales. La de-rrota que sufrió el 8/D, más que electoral, que lo es, es política. Fue derrotado un proyecto de “unidad” para buscar la alternancia política con el chavismo y así construir un nuevo régimen político que ocupe el espacio que quedó vacante con el fallecimiento del Comandante Chá-vez. Esta crisis y su dinámica de disputa interna por los liderazgos y posibles rupturas, es, por ahora, una base de apoyo, aunque imprede-cible, de estabilidad política para el gobierno, más allá de sus propias contradicciones. También en este espacio se desarrollarán fenómenos nuevos.
Los desafíos del 2014 para el pueblo que vive de su trabajo.

Sin dejar de defender integralmente las conquistas del Proceso, es de-cir el legado revolucionario de Chávez, el Pueblo Bolivariano y más allá, el conjunto del pueblo que vive de su trabajo, enfrentará en el 2014 tres desafíos fundamentales. Son también los desafíos que ten-dremos los que apostamos como parte de ese pueblo, por avanzar en la transición al socialismo. Ellos son:
a) Recuperar el nivel de vida perdido por la crisis. Hoy mismo, en me-dio del periodo navideño, se viven la dificultades para mantener el ni-vel de vida. El desabastecimiento no se ha detenido pero sobre todo la crisis y la guerra económica han evaporado el poder de compra del sa-lario. Desde cada Sindicato de Base, cada Federación, cada Consejo de Trabajadores, cada colectivo de trabajadores organizado, es nece-sario elevar el reclamo y la exigencia por la recuperación de los ingre-sos de la familia trabajadora. Esta será en sus inicios una lucha local pero también hay que llevarla al plano nacional. Por eso es imprescin-dible que desde cada una de esas luchas se emplace a la CSBT pa-ra reclamarle al gobierno la resolución de este grave problema.
b) Tomar la propuesta del gobierno de debatir los precios rezagados para impulsar un gran debate nacional de los que vivimos de nuestro trabajo para delinear el nuevo modelo productivo de la transición. La tarea de construir el nuevo modelo productivo debe tomarla en sus manos el pueblo trabajador. No se puede esperar que la solución cai-ga del cielo. Hay sectores de nuestra clase obrera que ya han gene-rado importantes insumos para este debate como por ejemplo el Plan Guayana Socialista. Ese debate podemos comenzarlo por discutir en cada empresa el plan del gobierno nacional de aumento de la gasoli-na. Este debate es una oportunidad para proponer que se incorpore a los precios desplazados de la economía: el salario. Y es también la ocasión de conseguir que esa consulta tenga carácter refrendario. Así iremos construyendo y reclamando desde las bases la Constituyente de los trabajadores y la producción que necesitamos para definir el nuevo modelo productivo que necesita nuestro Proceso.
c) Estructurar el programa y la forma orgánica de la corriente, movi-miento, o instrumento político del espacio de la izquierda del Proceso Bolivariano. El año 2013 también ha puesto en evidencia las diferen-cias políticas y de orientación del Proceso en el campo del chavismo. Importantes debates se han desarrollado, principalmente sobre cómo enfrentar la crisis y la guerra económica. Esos debates mostraron que la izquierda radical del Proceso tiene importantes aportes para hacer, se vieron esos aportes en la aplicación de las medidas de emergencia. Pero también hay otros aspectos en los que la izquierda del Proceso tiene posición y puede hacer aportes, por ejemplo: En el terreno de la defensa de los derechos democráticos de luchadores sociales como Julián Conrado o el Vasco Asier. La lucha contra la impunidad de los que realizan o planifican intelectualmente asesinatos y persecuciones de luchadores de los pueblos originarios, como Sabino, el movimiento campesino y el movimiento obrero. Contra la pretensión de amnistiar a los responsables de la masacre de Puente Llaguno y otros crímenes ocurridos durante el golpe y el sabotaje, por caso, Simonovis. La lucha por el cumplimiento efectivo de los derechos de género o en el terreno de los derechos ambientales. Por la profundización de la participación democrática en la construcción del anticapitalismo y de nuestro socia-lismo. En el terreno del control obrero y la contraloría social. En el te-rreno de la solidaridad internacional activa y concreta con los pueblos que luchan en el mundo, como el heroico pueblo palestino contra el que se está perpetrando el mayor genocidio de la historia por parte del régimen nazi de Israel. Y en muchos otros aspectos en los que innu-merables colectivos, plataformas y corrientes tenemos puntos coinci-dentes. La articulación con un programa de este espacio político de la Izquierda del Proceso es crucial para visibilizar todas estas posiciones y romper el cerco mediático del que es objeto el pensamiento crítico.
d) Uno de los rasgos más característicos del Proceso Bolivariano fue, desde sus inicios, la visibilización de los hasta entonces invisibles. Que se pudiera empezar a expresar la voz de los que no tenían voz pública. La importancia dada al pensamiento crítico. La inclusión de los excluidos en los derechos fundamentales. Como parte de eso se produjo un gran proceso de debate y politización del Pueblo Boliva-riano. Congresos, encuentros y multitud de actividades internacionales encontraron en nuestro territorio un lugar para reunirse y debatir, ade-más de solidarse con el Proceso. Nuestro pueblo se encontraba en plazas y calles pero también en una cantidad enorme de locales y es-pacios, que podían ser utilizados para todos los debates imprescin-dibles del Proceso Bolivariano, nadie preguntaba qué organización re-volucionaria convocaba una reunión o debate, los espacios disponibles podían ser utilizados por todos, para fortalecer la formación, la organi-zación y la conciencia del pueblo revolucionario. Multitud de colectivos se organizaron, un fuerte y vital movimiento de comunicación popular y alternativa nació y se desarrolló al calor del impulso de una importante militancia de avanzada y en muchos casos con estímulos del Estado. Nacieron radios comunitarias, periódicos alternativos, sitios webs, tele-visoras populares, defensores del proceso, que fueron el vehículo para escuchar la voz de aquellos invisibles y silenciados. Hoy, esa explo-sión democrática y participativa está en peligro: Se redujeron drástica-mente los espacios para el debate, y sólo pueden acceder libremente a ellos sectores o grupos que siguen la “línea” oficial. La comunicación popular y alternativa encuentra obstáculos más duros para cumplir su misión, se invaden las frecuencias de las radios comunitarias, no se consigue el apoyo para la impresión de periódicos populares, los me-dios alternativos que muestran las luchas de nuestro pueblo o las vo-ces críticas son presionados, muchos de los voceros más destacados de esta expresión democrática fueron desplazados de los medios pú-blicos... El pensamiento crítico es satanizado desde espacios de la ins-titucionalidad. Ese movimiento vital y creador, una verdadera demo-cracia, donde importantes sectores del Pueblo Bolivariano podía expresarse en toda su diversidad, está languideciendo. Ella era la de-mostración práctica y cotidiana de la actitud democrática del Proceso y el Gobierno frente a la cual chocaban las denuncias del imperialismo y la burguesía de que la Revolución era antidemocrática y Chávez un dictador. La recuperación de ese espíritu de diversidad de pensamien-to, de respeto por las distintas corrientes del Proceso en el debate abierto y franco es imprescindible para salvar la Revolución. De lo con-trario ésta agonizará o cambiará su contenido democrático y participa-tivo por las viejas fórmulas de la democracia formal, donde hablan los que “saben”, piensan los académicos domesticados y reina un pensa-miento único que terminará matando la creatividad rebelde e irreve-rente de nuestro pueblo. La recuperación de ese espíritu y esos espa-cios es una de las luchas centrales del próximo periodo. Se trata de poner de nuevo a funcionar el principal motor del proceso: “Moral y Luces”. Y para eso hace falta incentivar la participación democrática, libertad para expresar las diferencias y respeto por el pensamiento crítico.
La defensa del Gobierno del Presidente Maduro y a las conquistas del proceso bolivariano frente a los ataques que puedan sufrir, exigen re-doblar el esfuerzo en la lucha contra la crisis económica y la guerra por la apropiación de la Renta Petrolera, que es hoy la primera priori-dad. No puede hacer que dejemos de ver lo que está en juego en el tiempo que viene. Por eso planteamos estas propuestas para reorien-tar el rumbo del Proceso. La voluntad del Pueblo chavista para defen-der el Proceso Bolivariano quedó probada una vez más el 8 de Di-ciembre pasado. Superando este año de hechos dolorosos y de incer-tidumbre, demostró que su voluntad de transformación está integra. Ese pueblo trabajador, que respondió al llamado del presidente Madu-ro para las elecciones del 8/D, entra, habiendo constatado su fuerza, a las peleas que en defensa de las conquista del Proceso se aveci-nan. Por eso es que el 2014 será año de definiciones.

jueves, 31 de octubre de 2013

QUE ES LA GUERRA PSICOLOGICA ¡¡

20 claves para entender la guerra psicológica contra Venezuela

Correo del Orinoco


¿Considera que el país se está cayendo a pedazos? Cree que la culpa de todos los males se concentra en el chavismo y, particularmente, en el Gobierno Nacional? ¿Cuando oye la música que identifica las transmisiones conjuntas de radio y televisión quisiera matar a alguien? ¿Está convencida o convencido de que todo el mundo anda de malhumor porque no aguanta “la crisis”? Posiblemente usted es víctima de la guerra psicológica.

De guerra psicológica han hablado psicólogas y psicólogos bolivarianos. También, el presidente Nicolás Maduro, quien advierte que lo que hay detrás es la intención de derrocar el Gobierno constitucional y dar al traste con la Revolución. Otros sectores que saben que la mente es un campo de batalla han guardado silencio.

Los psicólogos Ovilia Suárez y Fernando Giuliani, integrantes del colectivo Psicólogos por el Socialismo, advierten que efectivamente hay una guerra psicológica contra el pueblo venezolano, que no comenzó este año pero que se agudizó a partir de la desaparición física del comandante Hugo Chávez. El blanco del presente, alertan, es el pueblo bolivariano para crear en él desánimo y desaliento, pero sin dejar de lado a la población que no acompaña el proceso socialista. El Correo del Orinoco ofrece 20 claves para entender qué sucede.

1) ¿Qué es la guerra psicológica?

R. “Una guerra psicológica no es lo mismo que una guerra militar. Pero cuando decimos guerra es porque tiene un objetivo de ataque a un blanco. Esto hay que diferenciarlo, de una vez, de lo que sería una confrontación política de alta intensidad”, explica Giuliani. “La guerra tiene como elemento exclusivo atacar a un blanco, que en este caso son muchas cosas”.

Otro elemento que la caracteriza es que está planificada; es decir, “son estrategias que tienen un objetivo y están planificadas”; hay gente detrás que desarrolla “todo un conjunto de recursos, estudiando la situación, movilizando un conjunto de recursos” hacia ese objetivo.

El psicólogo añade que esta forma de guerra apunta a la mente: “El escenario es la mente, y vamos a entender por mente muchas cosas: es la mente individual, pero también podríamos llamar la mente colectiva, las representaciones sociales, las actitudes, las relaciones sociales en todo los imaginarios, las emociones, los pensamientos”.

El analista sostiene que hay evidencias muy claras de la guerra psicológica en Venezuela; por ejemplo, “es evidente un manejo planificado del rumor, planificado. Es evidente un manejo planificado de un tipo de información claramente apuntando hacia objetivos muy concretos”.

Los medios de comunicación “son instrumentos evidentes de esto”, y basta la revisión de titulares de periódicos y de programas de televisión para ver “que empiezan a aparecer patrones”. Todos dicen lo mismo, con un objetivo fundamental: “generar inseguridad psíquica; generar incertidumbre, generar estados de alerta que no se corresponden con la realidad”. El psicólogo pone el ejemplo de la influenza AH1N1: “hubo, por lo menos, tres semanas en las que permanentemente los grandes titulares de los periódicos tradicionales hablaban de eso; siempre hablaban de eso. La radio hablaba de eso y la televisión hablaba de eso. El desabastecimiento: todos los días se comienza a hablar del desabastecimiento”.

2) ¿En qué se diferencia un hecho real de la guerra psicológica?

R. Hay características muy concretas, refiere Giuliani. Quienes dibujan un país en ruinas “nunca terminan de decidir, de demostrar fehacientemente lo que ellos están diciendo”. Retoma el ejemplo de la influenza AH1N1, porque se presentó ante el país como si hubiese sido una epidemia terrible pero poco se informó acerca de las acciones del Gobierno para atacarla.

“Los medios subrayan y destacan lo negativo, lo peor que puede ocurrir. La duda es siempre hacia lo peor. Y siempre te generan la sensación que no se está haciendo nada al respecto y de que la cosa se va a poner peor”. Son “medias verdades”, que se basan en cosas “que efectivamente pasan”, como la corrupción y la inseguridad.

3) ¿Cuál es el rol de rumor en esta estrategia?

R. Ovilia Suárez agrega que el instrumento perfecto para la difusión de estas supuestas informaciones es el rumor. “Y el rumor siempre parte de una acción, de un cuento, de una referencia que es real. Es real entre comillas; es decir, parte de un referencial que te permite creer que es real, bien sea porque tu lo viviste o porque tu vecina lo acaba de ver, o porque tu cuñado estaba allí cuando pasó. Siempre te lo van a contar como que si algo de tu realidad estuvo presente. Es decir, no es que me lo dijo cualquiera; es que estaba allí mi amigo, mi tío, mi sobrino”.

Al ser “creíble” cualquiera lo transmite, porque “partes de la buena fe, partes de que es algo que está pasando. ¿Qué ocurre con el rumor actualmente? Que están todos los medios y redes sociales que lo transmiten masiva e inmediatamente”.

Es decir, “ya no es un rumor que me dijo Fernando, sino que pasó por Twitter a 2 millones de personas simultáneamente”.

4) ¿Qué hacen los medios de comunicación?

R. Los medios, subraya Suárez, “son los nuevos ejércitos de su nueva guerra. Es decir, ya no son hombres que van a combatir cuerpo a cuerpo, hombre con hombre, mujer con mujer; no van a utilizar ni aviones ni tanques ni ametralladoras. Utilizan los medios de comunicación, las telecomunicaciones, las redes sociales como parte de una planificación. “Son grupos que lanzan rumores y grupos que crean situaciones, que refuerzan la posibilidad de que sea veraz”, acota. “Vas a ver siempre, entonces, en un supermercado, en un banco, en el Metro, en un carrito por puesto, gente que comienza a contarte una historia que puede ser fuera del contexto, especialmente sobre algo emocional”.

A ambos psicólogos les parece que no es producto del azar que haya grupos que, en diversas zonas del país, hablen sobre los mismos temas. “Llama la atención la similitud de los cuentos en diferentes escenarios”, así como también “cómo se argumenta, cómo se empieza por una cosa y se termina en el punto álgido del momento; en el caso de los supermercados, en no encontrar una cosa”, señala Giuliani. Hay otros sectores que, sin saberlo, se convierten en cómplices de eso. “Y siempre hay alguien grabando lo que pasa allí, que sale en Youtube o en Internet; es decir, son situaciones que van a reforzar principalmente la emocionalidad que está sembrándose dentro de la guerra psicológica”.

El modelo comunicacional con el que se trabaja es el de la incertidumbre, sentencia Suárez. “Es decir, tiran una noticia y no importa si es verdad o mentira. Tampoco importa quién la lanzó, porque lo importante es que te genera dudas, y la duda está asociada con que no sabes qué va a pasar”.

5) ¿Qué se busca?

R. Esa incertidumbre que generan “destapa otras emociones como la angustia, como el miedo, como el pánico, como la rabia”, enumera Suárez. Son sentimientos negativos “que por un lado son más difíciles de eliminar, de combatir, y que por otro son de mucha mayor fuerza que los positivos. Entonces, al crear sentimientos negativos de tal intensidad, la gente está en un momento a punto de la desesperación o desesperada”.

Al llevar a la población a ese estado “la gente está dispuesta a buscar cualquier cosa que le permita salir de la situación”, lo que lleva a las personas a la confrontación y a emprender cualquier acción -violenta inclusive- para salir del “gran caos”.

La psicóloga agrega que ese casos tiene algo de cierto en lo individual, porque “emocionalmente estás desestructurado”, pero en la vida social no es cierta esa desestructuración.

6) ¿Se acentuó la guerra con la muerte del comandante Hugo Chávez?

R. “Totalmente”, responde Giuliani. No obstante, el experto remite a la campaña contra el comandante Hugo Chávez, que comenzó mucho antes de que asumiera la Primera Magistratura. Muestra de ello es el audio trucado en el que supuestamente el Comandante amenazaba con freírles las cabezas a los adecos, difundido en 1988, que posteriormente se descubrió que era un montaje. El psicólogo identifica la persistencia de los grupos de poder en mantener “esa desinformación permanente”, y estima que eso “hizo su trabajo”. Alimentó, además, “el temor ancestral que se le tuvo aquí a la izquierda toda la vida, aquí y en toda Latinoamérica”. Los sentimientos que se atizan “no te predisponen al encuentro ni al diálogo”.

El psicólogo aclara que es sano sentir miedo, pero alerta que, cuando te lo manipulan de manera prolongada, hay un gran peligro. “¿Por qué son peligrosos? Porque son sentimientos y pensamientos que tienen un alto contenido irracional. No es porque sea producto de un loco; lo que pasa es que nosotros tenemos miedos, y los miedos no son tan fáciles de identificar. Le tenemos miedo a cosas difusas, ante lo cual el razonamiento sereno, ponderado, tiene que actuar durante mucho tiempo para poder contrarrestar”, reflexionó.

Uno de los problemas que identifica es que buena parte de la población no cree que esto existe, y mucho menos, que hay gente organizada para preparar esas condiciones.

7) ¿Cuáles son los blancos de la guerra?

R. El blanco primordial, en este momento, es el chavismo, alerta Giuliani. “La muerte del comandante Chávez le abrió a la vanguardia de esa oposición derechista, más todos sus grupos aliados, la oportunidad de dividir el chavismo”. ¿Qué hace la guerra psicológica contra el chavismo? “Genera inseguridad. Inseguridad ¿respecto a qué? De la intencionalidad de los distintos líderes, sobre todo del presidente Maduro; el sentido de la unión que tiene el proyecto chavista, el temor de que muerto Chávez esto se acabó, porque ese fue el discurso que siempre tenían los opositores”.

Para ello “se están apoyando en una cosa que es verdad, que es el impacto psicológico y afectivo fuerte que ocasionó la muerte del Comandante” y el duelo posterior. La pregunta lógica de cómo darle continuidad a la Revolución “te abre una vulnerabilidad que te hace pensar en cosas que seguramente tu no hubieras pensado”.

–¿Por ejemplo?

–La guerra psicológica te hace pensar en que esto puede terminarse, te hace pensar en si podrá Maduro con la Presidencia de la República. Por ejemplo, te puede llevar a preguntarte: “¿Él sabrá gobernar como gobernaba mi Presidente Chávez? ¿Él sabrá lidiar con los problemas que tiene el país?”.

8) ¿Es solamente el pueblo chavista el objetivo?

“El blanco fundamental es el chavismo, pero no el único. Y ¿qué quieren generar ahí? Es la división a partir del temor, a partir de la inseguridad desde el punto de vista mental. Pero sigue siendo un blanco importante el resto de la gente que no apoya el proyecto bolivariano”, puntualiza Giuliani.

Hacia el sector que no comparte la Revolución la estrategia se dirige a intentar cohesionar a la gente en torno a lo mismo: Hacerle creer que el chavismo “es lo peor que le ha pasado al país, que es lo más corrupto, que son ineptos, que es una gente inescrupulosa y capaz de hacer absolutamente cualquier cosa”. Tal como lo subraya Giuliani, “están realmente y lamentablemente convencidos de que efectivamente esto no sirve absolutamente para nada; estos rumores y el discurso persistente siempre apuntan “a lo inepto que es el chavismo; lo inescrupuloso que es el chavismo, lo corrupto que es el chavismo, y cuando digo chavismo esta guerra psicológica lo plantea de manera tal que no hay excepciones”.

A estos sectores les cierran la posibilidad de pensar que hay gente honesta y capaz en el chavismo, y que el Gobierno está haciendo algo bueno, sentencia el psicólogo. “Y, ¿cómo lo logran? Primero, por la persistencia, porque han mantenido 14 años ese discurso; y segundo, por el bombardeo permanente, que no te da oportunidad de reflexionar”.

9) ¿Cuáles son los sectores más vulnerables?

R. En estos momentos “los ataques van a todas las poblaciones, con distintos tipos de municiones y mensajes”, expresa Suárez.

Con las y los jóvenes se insiste en que no tienen futuro, que deben irse del país. “Hay una matriz sistemática, que es la de la fuga de cerebros para que la juventud sienta que estudie lo que estudie no tiene esperanza ni futuro en Venezuela”, comenta. Eso no solo afecta a las y los jóvenes, sino a las familias, porque entran en juego el desarraigo y los vínculos emocionales, así como el temor “de que esos vínculos se rompan”.

Con las mujeres se quiere sembrar la idea de que no pueden garantizar la alimentación de su hogar, que no son libres de comprar lo que quieren. “Tiene que ver con el rol de las amas de casa que no consiguen, que no pueden sustentarse; que no pueden tener la libertad de hacer lo que realmente quieren hacer”.

Con las adultas y los adultos mayores la estrategia es crear el pánico de que pueden morir, por ejemplo, porque no van a tener sus medicinas a tiempo en los próximos meses.

“Están manejando los temores más importantes de cada uno de los sectores”, manifiesta. “En las adultas y los adultos mayores es el riesgo a morir; en los jóvenes, el riesgo al futuro; en la ama de casa, el no tener el control ni la posibilidad de dar, de compartir, de pertenecer, de agrupar, de tener lo que tienes que tener”. La fractura de la convivencia familiar, en consecuencia, afecta a las niñas y a los niños.

10) ¿La historia acerca de la partida de nacimiento del presidente Maduro forma parte de esto?

R. La historia acerca de la partida de nacimiento del Jefe del Estado es un buen ejemplo, apunta Giuliani. “Dicen que el Presidente es colombiano, pero no tienen cómo demostrarlo. ¿Qué quieren generar con eso? En la población en general ellos quieren generar la duda. Si lo analizas fríamente eso no resiste el menor análisis, porque cuando el Presidente fue a inscribir su candidatura al Consejo Nacional Electoral él tuvo que llevar su partida de nacimiento. Pero eso no hay tiempo de reflexionarlo porque la gente recibe esa información, y el cerebro y los dispositivos sociales tienen una particularidad: tienden a completar la información que no está completa. Todos lo hacemos”.

El analista recurre al cuento del teléfono para ejemplificar lo que sucede: cómo, del cuento de una vecina que supuestamente llegó tarde a su apartamento, se llega a la historia de la vecina que estaba con otro hombre y tuvo un lío en la entrada de su vivienda. “Como persona lo empiezo a completar, pero siempre lo completo en la vía donde tuvo el origen; si el rumor viene con algo negativo, yo lo vuelvo cada vez más negativo. Y luego, se le suma, a la naturaleza del cerebro, una particularidad que tienen los circuitos sociales, que le llamamos la ‘presión a la inferencia’; tu estás en una cola y a lo mejor no tienes ganas de hablar, pero si la gente empieza a hablar, entonces hablas y también le agregas; luego vas a un bautizo, y todo el mundo empezó a hablar y dice que hay un problema con el abastecimiento, y que dos mujeres se pelearon por una harina de maíz”.

El rumor, reporta, “empieza a tener vida propia”, aunque carezca de fundamentos. El 14 de abril, al término de las elecciones presidenciales, el candidato opositor, Henrique Capriles, dijo tener otros números, recuerda Giuliani. “Más nunca se volvió a hablar de eso, pero decir algo así tuvo un gran poder, porque fue hablarle a un pueblo crispado que venía además con la idea de que el CNE no servía”. Poco importa si Capriles tiene o no cómo probar lo que dijo; echó a correr la idea y nunca lo desmintió.

11) ¿Los rumores son sometidos a la prueba de la realidad?

R. No. “Nunca estos medios, estos voceros y estos rumores son sometidos a la prueba de la realidad”, que es la contrastación entre lo que se dice y lo que sucede en los hechos, lamenta Giuliani. Precisa también que no es solo una guerra “muy bien planificada”, sino “una franca manipulación y una mentira burda”. Así “es muy fácil si yo digo: ‘yo tengo otros resultados’, como hizo Capriles, cuando realmente no los tengo. Y total, nadie me va a pedir cuentas de eso, y yo ya lo dije”.

El caldo de cultivo se va preparando desde meses y años antes. “Si lo siembras hoy y empiezas hoy nadie te lo va a creer, pero dentro de un año de preparación sistemática del terreno vas a creer cualquier cosa”, dictamina Suárez.

12) ¿Qué se busca crear contra el Mandatario Nacional?

R. Los responsables de esa guerra psicológica “no solamente tienen que dividir o hacer creer que hay divisiones internas en el chavismo, sino bajar la credibilidad en el liderazgo de la Revolución” y en el propio proceso, analiza Suárez. Por ello al presidente Maduro lo intentan presentar como “mentiroso”, para que la gente no crea en lo que él plantea. “Todo aquello que apunta a que lo que diga el Presidente es mentira, lo van a hacer psicológicamente”. Hay estrategias para ello, añade: por ejemplo, tal vez no se dice nada sobre la inseguridad, pero si el Jefe del Estado habla hoy sobre el tema, mañana “los medios de comunicación reseñan los actos más violentos, más horrendos y más espantosos que te puedas imaginar”.

Una cosa es la realidad, y otra es la percepción de la realidad, argumentan

–¿Cuál es la percepción en este momento, en este contexto?

-Cuando tu vas hacia la percepción de la realidad es para crear, justamente, la ilusión del caos; la certeza de que hay un caos.

-¿Cuál es la percepción del país en este momento? ¿Caótica?

-Caótica. Es decir, aquí ahorita -según esa percepción- hay desabastecimiento, hay ineficiencia, hay descontrol. Y todo aquello que te genere el descontrol lo van a estimular.

–¿Hay una destrucción planificada de la imagen del Presidente?

-Claro.

La hubo, abiertamente, contra Chávez, describen los psicólogos. Al líder bolivariano lo sometieron a la muerte moral y han usado su imagen para cualquier manipulación; prueba de ello es la grabación que circuló hace algunas semanas con una falsificación de su voz.

Ahora, los que están detrás de la guerra psicológica toman lo que dice el Mandatario para descalificarlo inmediatamente. Por ejemplo, “si crea Corpomiranda para poder paliar todos los problemas de Miranda, al día siguiente hay un titular: ‘Eso va a ser la misma ineficiencia, la misma burocracia, un medio de corrupción’. Es una reacción inmediata para que la gente asuma que lo que haga el Presidente siempre será un fracaso”.

El denostar del líder permanentemente pretende, también, que el pueblo chavista no se aglutine en torno a su liderazgo; es por ello que se le atribuye todo lo malo.

13) ¿Qué rol cumple el uso de símbolos del chavismo por parte del antichavismo?

R. Uno de los objetivos es aumentar la confusión, enfatizan los psicólogos. Se quiere hacer creer que, ante la supuesta incertidumbre del chavismo, existe la certeza de que la oposición tiene algo mejor que ofrecer.

También, con el robo de algunos símbolos, como la gorra tricolor, “están queriendo robar o queriéndose apropiar de concepciones” que unieron a las grandes mayorías, como la patria, la independencia, los valores, la cultura. “Cuando esos sectores se empiezan a apropiar o quieren apropiarse de algunas cosas, vuelven a desunir”. Los que dirigen la guerra “juegan mucho con el marketing que apunta al descrédito, a la descalificación de los líderes bolivarianos, y por otro lado al posicionamiento de los liderazgos del antichavismo”.

De acuerdo con Giuliani, “han jugado a apropiarse de algunos conceptos del bolivarianismo, del chavismo, del socialismo, de la izquierda, para ir atrapando y confundiendo a algunos sectores”.

–¿A sectores dentro del chavismo, ¿no?

-Sectores dentro del chavismo, sectores que son indecisos.

14) ¿En qué se hace evidente el caos que intentan sembrar en la mente de la gente?

R. “En el tipo de conversación que la gente sostiene; en las conversaciones cotidianas entre las personas”, revela Giuliani. “Las conversaciones están plagadas de este tipo de problemas que van junto con interpretaciones. Es decir, la gente no solamente dice: ‘tenemos problemas de desabastecimiento’, sino ‘tenemos problemas de desabastecimiento porque tal y tal y tal. Ahí lo ves, evidentemente”.

El psicólogo explica que, además, esto va acompañado de verbalizaciones irracionales, sin un análisis certero de lo que las personas viven realmente. Otro ejemplo: “Vas todos los días a cualquier lugar y te atienden con cariño, pero un día te atendió una persona mal en uno de esos espacios y la cosa se convierte en que ‘todo el mundo está angustiado, todo el mundo tiene rabia’, aunque no sea cierto”.

Se fundamenta, también, en “la visión muy parcelada que tuvo por mucho tiempo la gente de clase media, que se ha negado sistemáticamente a reconocer que hay otros espacios del país y siente que el mundo puede estar muy circunscrito” a su entorno; en ese entorno no caben las personas que piensen diferente.

El psicólogo, en su análisis, no deja de lado los prejuicios. “Si eres una persona que siempre has pensado que los pobres son indolentes, que los pobres son indisciplinados, que los pobres hay que arrearlos, que a los pobres cualquiera los encanta porque no les da la cabeza”, y la matriz de opinión contra la Revolución sostiene que Chávez es “un encantador de serpientes”, seguramente lo vas a creer. “En tu cabeza, en consecuencia, no cabe el concepto de un pueblo organizado”.

15) ¿Cuáles son las armas que utiliza la guerra psicológica?

R. Giuliani cita un modelo en psicología social, “que tiene que ver con la influencia social” y que remarca “lo que debes hacer para influir cuando tienes una opción que no es la mayoritaria”. Cita varios elementos: “Tienes que ser insistente y persistente; tienes que estar todo el tiempo diciendo lo mismo; tienes que ser consistente con lo que dices y tienes que ser resistente frente a la prueba de la realidad; es decir, si te emplazan a que des prueba de eso, descaradamente cambias el tema y sigues hablando. Eso se llama la resistencia psicológica, o lo que en términos coloquiales alguien definiría como “un tipo muy descarado”.

¿Cuál es el efecto que causa? “Esas tres cosas combinadas te abren una brecha de dudas” por las que puede penetrar todo lo demás, alerta.

Este modelo no es malo per se. El psicólogo señala que se puede usar para cambiar la visión de la población sobre el trasplante de órganos, por ejemplo, a fin de aumentar la donación y ayudar a salvar vidas.

16) ¿En qué momento la guerra psicológica se convierte en una guerra física?

R. La vanguardia del antichavismo pretende que así sea, advierte Fernando Giuliani, quien cita lo ocurrido el 11 de abril de 2002 en Puente Llaguno, con una masacre montada para intentar justificar el golpe de Estado contra el comandante Hugo Chávez, y suma la marcha convocada por el antichavismo para el 17 de abril de este año al Consejo Nacional Electoral. Esa movilización, prohibida por el Mandatario Nacional, pudo haber concluido en un enfrentamiento de pueblo contra pueblo: “Lo que se estaba buscando ahí es que se produjera una confrontación”, pero afortunadamente el Jefe del Estado impidió que la protesta se efectuara.

“Basta con que haya una confrontación aquí” para promover la ocupación del país por parte de fuerzas externas, argumenta. Recuerda lo sucedido en Chile en 1973, cuando la dirigencia de la Fuerza Armada decidió dar un golpe de Estado contra el Gobierno constitucional para poner fin al supuesto caos creado por la derecha. “En Chile generaron una necesidad de cambio” que quieren replicar en Venezuela, remarcó.

17) ¿Cuál es el objetivo final de la guerra psicológica?

R. Sembrar en la población la “necesidad del cambio”, y que la mayoría de las personas piensen que cualquier cosa es mejor que “el desorden” en el que supuestamente viven. De allí al derrocamiento del Gobierno Nacional habría un paso, según lo piensan sus promotores.

Se espera “volver a una normalidad que no es real: es la normalidad de los valores de la burguesía, es la normalidad de los valores y la naturalidad del sistema capitalista o del imperialista”, acusa Suárez.

18) ¿La guerra psicológica es infalible?

R. No, responde Giuliani. Hay mucha gente, especialmente en el chavismo, que “poco a poco va recuperando una capacidad de lectura crítica, y eso no hay que subestimarlo”, porque la guerra psicológica “no es infalible”.

El psicólogo rememora que entre 2001 y 2002 el pueblo fue sometido a una gran presión por parte de estos sectores, que incluyó la resurrección de la operación Peter Pan (el “régimen” se apropiaría de hijas e hijos y las familias debían sacarlos al exterior). Suárez apunta que en algunas zonas de Caracas se llegó al punto -entre los años 2002 y 2005- de tener aceite caliente para lanzarlo contra “los chavistas”, así como hielo listo en la congeladora con el mismo fin. “La crisis fue muy fuerte desde el punto de vista emocional y el pueblo resistió con una lectura crítica, y claro, teniendo claro hacia dónde iba”.

Por ello, “si hay un pueblo que ha dado ejemplo en el mundo de resistencia frente a la guerra psicológica y los medios es el venezolano”, reivindica Giuliani, porque cuando Chávez nació como candidato no tuvo prensa a su favor: “Fue sometido a la campaña más loca y feroz que hubo en la historia de nuestras elecciones, y ganó”.

19) ¿Cuál es el antídoto contra la guerra psicológica?

R. La conciencia política del pueblo ha crecido mucho, aseveran los expertos. “Ha habido una historia muy reciente y muy cercana, con unos criterios de identificación plena con un líder” que permite poner en duda lo que sostienen los medios de comunicación y la campaña de la derecha.

No obstante, afirmó Suárez, la vulnerabilidad aumenta cuando la población no tiene, si cabe el término, las “antenas” preparadas para captar que hay algo irregular, como sucede con las historias de las telenovelas. “En la novela no te van a manejar noticias directas, sino símbolos imaginarios. Es decir, si en todas las novelas o en todas las series que nosotros vemos comienza a manejarse el miedo, comienza a manejarse la incertidumbre, la desesperación, la injusticia, te quedas con esa emoción” que conectas cuando vas a un supermercado y falta la leche, describe.

20) ¿Cómo pueden las personas protegerse de la guerra psicológica?

R. “La herramienta primordial para las personas protegerse es la organización”, responden al unísono. Ello implica, entre otras acciones, “la creación de las brigadas antirumores, que te permitan constatar la veracidad de la información”, proponen.

El Estado debe garantizar información veraz de manera sistemática, destacan, porque de lo contrario se imponen las mentiras. En este sentido también consideran importante sancionar a quienes hayan generado caos con las supuestas “informaciones”.

Para Giuliani y Suárez es fundamental que haya “una altísima cohesión dentro de todo el pueblo chavista organizado, porque ese es el blanco primordial al que están apuntando”. Ambos insisten en que cada quien puede continuar con su pensamiento e ideología si así lo estima pertinente, pero remarcan que no por ser de oposición se debe perder el sentido crítico ante la realidad.

martes, 24 de septiembre de 2013

Carta abierta a la juventud chavista y a quien pueda interesar ¿Dónde está la Revolución Bolivariana?

 
Un pueblo pervertido si alcanza su libertad,
muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán
en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud.
Simón Bolívar, Discurso de Angostura (1819)
 
 
Tras la muerte del presidente Hugo Chávez, Venezuela vive tiempos raros, en donde la incertidumbre silba al ritmo de la reacción. En la atmosfera social se respira un leve aroma a desgaste y el silencio luctuoso tras el 5 de marzo ha dado paso a un coro pesimista y dejado que hoy proclama el fin de la Revolución. 

El estrecho resultado electoral del 14-A fue el primer síntoma de un pueblo que empezó a dudar del papel impostergable que nos había correspondido de la mano de Chávez, al encabezar la batalla de los pueblos Latinoamericanos por la independencia, la justicia y la igualdad; por la dignidad bolivariana latente en cada generación gran-colombiana; por la reivindicación política de las multitudes marginadas y el grito desesperado de una humanidad hoy amenazada.
El panorama nacional es calco y copia de episodios históricos bien conocidos, el Chile de Allende entre 1970-73 o la Venezuela de Chávez en el año 2002, cuyas circunstancias son sistemáticamente patrocinadas por parte de la perversidad reaccionaria; por el maldito empeño aquel de mantener un régimen social para el que no somos más que números de su estadística, mercancía que produce mercancía, necesidades que sostienen el consumo y la producción de la basura sólida y espiritual que convulsiona nuestro planeta; en palabras de Walter Martínez, de «nuestra querida, contaminada y ÚNICA nave espacial».

El desabastecimiento de productos básicos es punto cardinal de la formula reaccionaria. A ella se suma la corrupción, es decir, el anhelo inagotable, y por tanto inescrupuloso, de dinero, cuya actividad parece intensificarse y escapar de las manos del Estado venezolano. Los «raspa ollas de aquí y de allá», como titula en un artículo el sociólogo Javier Biardeau (fechado para el 25/06/2013: http://www.aporrea.org/ideologia/a168717.html), son brazos inconscientes pero obstinados de la reacción. Entendida ésta como la contingencia heterogénea del orden hegemónico contra la Revolución, cuyas diversas expresiones pueden estar dotadas de intencionalidad (planes de magnicidios, campaña mass-mediática, planes conspirativos, etc…) o carentes de todo trasfondo ideológico (la corrupción, la inseguridad, la negligencia estatal, etc…).
Estos últimos no son más que productos sociales históricamente determinados por la actuación clasista de la élite burguesa, cuyo poder político y económico ostentó –y, en cierto modo, ostenta- en toda la época precedente en función, naturalmente, de sus intereses y no de los del conjunto social. (Incluyendo la inmediata, denominada por el presidente ecuatoriano Rafael Correa como «la larga noche neoliberal», la cual dejó a su paso miseria, caos y una deuda histórica casi impagable).
Hasta este momento no he dicho más que perogrulladas. Y en adelante no prometo mucho más. Refrescar a veces es necesario, pero yo no quiero refrescar nada. El misterioso funcionamiento de la memoria desborda cualquier intensión persuasiva. Justifiquemos con Bolívar que “hay sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un amante de la Patria; ellos rebosan agitados por su propia violencia, y a pesar del mismo que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica”.
Los jóvenes que hemos empapado nuestro espíritu en el ímpetu rebelde de lo que comenzó cual avalancha a finales del siglo XX en Venezuela, hemos sentido la exaltación del alma en cada nueva conquista, en cada triunfo de la vida y derrota de la amargura, en cada manifestación infranqueable de dignidad que ha estremecido el mundo entero. He aquí una evidencia irrefutable de que algo comenzó en el 98, un quiebre, un grito desde lo más profundo del pecho, preñado de miseria y arrechera, diciendo ¡ya basta! Fue una Revolución que hizo parir a la Patria de Alí Primera. 

Hoy nos preguntamos dónde está la Revolución, dónde está la Patria, consideramos la posibilidad de que se allá esfumado porque “Chávez no está”. Pero olvidamos algo esencial de toda Revolución, de lo que la Revolución Bolivariana no se exime de ninguna manera. Y es que la Revolución la hace, como en efecto la ha hecho en Venezuela, el pueblo; esa multitud diversa en singularidades que comparte sin embargo la misma historia y por tanto la misma opresión, que anhelamos la vida plena que nos niega una sociedad estratificada y apolítica.
Hugo Chávez no trasciende lo humano. Se trata de un hombre que conoció la plenitud. Lo de Chávez fue pura y notable humanidad que nunca desbordó a su pueblo. Su liderazgo fue necesario tanto como el canto de Alí, como la poesía patriota de Rómulo Gallegos, la agudeza de Zamora, el heroísmo de Bolívar, et… pero sobre todo, tan importante como el arrojo, la bravura y la dignidad de los venezolanos en cada episodio de la historia, pero al que ahora le tocó con la fuerza endemoniada de un león devorar todo lo existente para construir una realidad mejor, una definitivamente diferente.
¿Qué si tenemos Patria? Claro que la tenemos, la hemos despertado junto a Chávez y hoy late en el corazón de la mayoría de los venezolanos. Y la intensión desesperada de estas líneas, engendradas por un alma irremediablemente chavista, es evidencia de ello: pues hay muchos como yo, tantos como para vencer cualquier imperio, empilados tras la puerta que nos conduce a la batalla convocada por la historia; al reencuentro que devenga realización humana.

La Patria que nos cobija hoy ha sido posible gracias a nosotros, y seguirá siendo posible por y para nosotros. Ella trasciende el malicioso desabastecimiento de los mercados, los inexplicables paros universitarios, el culto a la mentira que practican los medios, la negligencia y el despotismo del Estado. La virtud que nos reclama la Revolución Bolivariana hoy consiste en reconocer el carácter exógeno pero también endógeno de la reacción. El chavismo tiene el reto de la lucidez y del desprendimiento ante cualquier prejuicio, para despejar el rumbo y políticamente protagonizar cada día más nuestra democracia.
Antes de preguntarnos dónde está la Revolución Bolivariana, preguntémonos dónde está el chavismo que la ha hecho posible, del cual depende absolutamente, y que decide por encima del gabinete ejecutivo del Estado la permanencia o no de la Revolución; la esperanza o no de América Latina; la matriz de un cambio que trascienda incluso las fronteras de Nuestramericana, y que vislumbre la posibilidad humana de vivir en plenitud, en una palabra: de convivir.
Respondamos entonces sin rubor que la Revolución está, como de hecho siempre ha estado, en nuestras manos. Que no es tiempo de recular, y que la lucha por la libertad no puede menguar nunca más.

Si no sirve mi canción pa que se encienda tu alma,

quema entonces mi guitarra pero que crezca la llama.
Alí Primera