martes, 24 de septiembre de 2013

Carta abierta a la juventud chavista y a quien pueda interesar ¿Dónde está la Revolución Bolivariana?

 
Un pueblo pervertido si alcanza su libertad,
muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán
en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud.
Simón Bolívar, Discurso de Angostura (1819)
 
 
Tras la muerte del presidente Hugo Chávez, Venezuela vive tiempos raros, en donde la incertidumbre silba al ritmo de la reacción. En la atmosfera social se respira un leve aroma a desgaste y el silencio luctuoso tras el 5 de marzo ha dado paso a un coro pesimista y dejado que hoy proclama el fin de la Revolución. 

El estrecho resultado electoral del 14-A fue el primer síntoma de un pueblo que empezó a dudar del papel impostergable que nos había correspondido de la mano de Chávez, al encabezar la batalla de los pueblos Latinoamericanos por la independencia, la justicia y la igualdad; por la dignidad bolivariana latente en cada generación gran-colombiana; por la reivindicación política de las multitudes marginadas y el grito desesperado de una humanidad hoy amenazada.
El panorama nacional es calco y copia de episodios históricos bien conocidos, el Chile de Allende entre 1970-73 o la Venezuela de Chávez en el año 2002, cuyas circunstancias son sistemáticamente patrocinadas por parte de la perversidad reaccionaria; por el maldito empeño aquel de mantener un régimen social para el que no somos más que números de su estadística, mercancía que produce mercancía, necesidades que sostienen el consumo y la producción de la basura sólida y espiritual que convulsiona nuestro planeta; en palabras de Walter Martínez, de «nuestra querida, contaminada y ÚNICA nave espacial».

El desabastecimiento de productos básicos es punto cardinal de la formula reaccionaria. A ella se suma la corrupción, es decir, el anhelo inagotable, y por tanto inescrupuloso, de dinero, cuya actividad parece intensificarse y escapar de las manos del Estado venezolano. Los «raspa ollas de aquí y de allá», como titula en un artículo el sociólogo Javier Biardeau (fechado para el 25/06/2013: http://www.aporrea.org/ideologia/a168717.html), son brazos inconscientes pero obstinados de la reacción. Entendida ésta como la contingencia heterogénea del orden hegemónico contra la Revolución, cuyas diversas expresiones pueden estar dotadas de intencionalidad (planes de magnicidios, campaña mass-mediática, planes conspirativos, etc…) o carentes de todo trasfondo ideológico (la corrupción, la inseguridad, la negligencia estatal, etc…).
Estos últimos no son más que productos sociales históricamente determinados por la actuación clasista de la élite burguesa, cuyo poder político y económico ostentó –y, en cierto modo, ostenta- en toda la época precedente en función, naturalmente, de sus intereses y no de los del conjunto social. (Incluyendo la inmediata, denominada por el presidente ecuatoriano Rafael Correa como «la larga noche neoliberal», la cual dejó a su paso miseria, caos y una deuda histórica casi impagable).
Hasta este momento no he dicho más que perogrulladas. Y en adelante no prometo mucho más. Refrescar a veces es necesario, pero yo no quiero refrescar nada. El misterioso funcionamiento de la memoria desborda cualquier intensión persuasiva. Justifiquemos con Bolívar que “hay sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un amante de la Patria; ellos rebosan agitados por su propia violencia, y a pesar del mismo que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica”.
Los jóvenes que hemos empapado nuestro espíritu en el ímpetu rebelde de lo que comenzó cual avalancha a finales del siglo XX en Venezuela, hemos sentido la exaltación del alma en cada nueva conquista, en cada triunfo de la vida y derrota de la amargura, en cada manifestación infranqueable de dignidad que ha estremecido el mundo entero. He aquí una evidencia irrefutable de que algo comenzó en el 98, un quiebre, un grito desde lo más profundo del pecho, preñado de miseria y arrechera, diciendo ¡ya basta! Fue una Revolución que hizo parir a la Patria de Alí Primera. 

Hoy nos preguntamos dónde está la Revolución, dónde está la Patria, consideramos la posibilidad de que se allá esfumado porque “Chávez no está”. Pero olvidamos algo esencial de toda Revolución, de lo que la Revolución Bolivariana no se exime de ninguna manera. Y es que la Revolución la hace, como en efecto la ha hecho en Venezuela, el pueblo; esa multitud diversa en singularidades que comparte sin embargo la misma historia y por tanto la misma opresión, que anhelamos la vida plena que nos niega una sociedad estratificada y apolítica.
Hugo Chávez no trasciende lo humano. Se trata de un hombre que conoció la plenitud. Lo de Chávez fue pura y notable humanidad que nunca desbordó a su pueblo. Su liderazgo fue necesario tanto como el canto de Alí, como la poesía patriota de Rómulo Gallegos, la agudeza de Zamora, el heroísmo de Bolívar, et… pero sobre todo, tan importante como el arrojo, la bravura y la dignidad de los venezolanos en cada episodio de la historia, pero al que ahora le tocó con la fuerza endemoniada de un león devorar todo lo existente para construir una realidad mejor, una definitivamente diferente.
¿Qué si tenemos Patria? Claro que la tenemos, la hemos despertado junto a Chávez y hoy late en el corazón de la mayoría de los venezolanos. Y la intensión desesperada de estas líneas, engendradas por un alma irremediablemente chavista, es evidencia de ello: pues hay muchos como yo, tantos como para vencer cualquier imperio, empilados tras la puerta que nos conduce a la batalla convocada por la historia; al reencuentro que devenga realización humana.

La Patria que nos cobija hoy ha sido posible gracias a nosotros, y seguirá siendo posible por y para nosotros. Ella trasciende el malicioso desabastecimiento de los mercados, los inexplicables paros universitarios, el culto a la mentira que practican los medios, la negligencia y el despotismo del Estado. La virtud que nos reclama la Revolución Bolivariana hoy consiste en reconocer el carácter exógeno pero también endógeno de la reacción. El chavismo tiene el reto de la lucidez y del desprendimiento ante cualquier prejuicio, para despejar el rumbo y políticamente protagonizar cada día más nuestra democracia.
Antes de preguntarnos dónde está la Revolución Bolivariana, preguntémonos dónde está el chavismo que la ha hecho posible, del cual depende absolutamente, y que decide por encima del gabinete ejecutivo del Estado la permanencia o no de la Revolución; la esperanza o no de América Latina; la matriz de un cambio que trascienda incluso las fronteras de Nuestramericana, y que vislumbre la posibilidad humana de vivir en plenitud, en una palabra: de convivir.
Respondamos entonces sin rubor que la Revolución está, como de hecho siempre ha estado, en nuestras manos. Que no es tiempo de recular, y que la lucha por la libertad no puede menguar nunca más.

Si no sirve mi canción pa que se encienda tu alma,

quema entonces mi guitarra pero que crezca la llama.
Alí Primera

lunes, 26 de agosto de 2013

Para vencer la corrupción

 1

¿Qué hacer contra la corrupción? ¿Cambiar las leyes? ¿Cambiar la cultura? Ante todo, hacer. De nada sirven leyes que no se aplican o valores que no se imponen. Nuestro Código Penal tipifica una impresionante batería de delitos contra la cosa pública ¿Qué tal si comenzamos por aplicarlo?
 
2
A grandes males, grandes remedios. Si la corrupción desborda los mecanismos institucionales, es imperativo fortalecerlos. Desde la mitad del siglo pasado, todos los presidentes venezolanos han tenido Poderes Extraordinarios. De acuerdo con el numeral 8 del artículo 236 de la Constitución, una Ley Habilitante debería conferir al Presidente electo poderes para legislar por decreto, entre otras materias, en la de la corrupción. Vergüenza para quien se oponga.
                              3

Un mal que abarca todos los poderes del Estado debe ser combatido por todos ellos. El Poder Legislativo debería dictar una drástica Ley Anticorrupción. Asimismo, debería ampliar facultades y competencias contra la corrupción mediante reformas puntuales en la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional, la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, la Ley de la Administración Pública, la Ley Orgánica de la Administración Pública Descentralizada, la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República, la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República y el Código Penal, entre otras.
4

Siembra trámites, cosecharás corrupción. La ocasión hace al ladrón, y el trámite al gestor. No basta con una cosecha de leyes nuevas: se requiere una poda de requisitos y procedimientos inútiles. Ley de Simplificación de Trámites Administrativos en mano, el Poder Ejecutivo debe emprender el estudio del conjunto de trámites exigidos para que cada ciudadano pueda gozar de sus derechos, con vistas a su agilización, eliminación de los innecesarios o redundantes. Se debe lograr la informatización real y funcional de la administración. Nada de informática reposera, de páginas web que nunca abren o se van a dormir la siesta. Mucho menos informática peatonal, que obliga al infeliz ciudadano a empezar el trámite en computadora para concluir llevando una planilla a pie. No estaría de más que una oficina siguiera el irresistible crecimiento de algunas fortunas vernáculas, y llevara un estudio actualizado del movimiento de capitales desde los países vecinos y su posible legitimación en nuestro país.

5

El Poder Judicial debe sentenciar implacablemente, aplicar los poderes de la judicatura para vigilar el correcto funcionamiento de jueces y tribunales, y sugerir al Legislativo las reformas legales necesarias, sobre todo en las medidas cautelares, recurso favorito del corrupto y del delincuente financiero para obtener un juicio en libertad que se traduce en fuga permisada.



6

La corrupción en Venezuela tiene raíces históricas. Quizá un modo de producción no sea más que un modo de corrupción estabilizado. La Conquista fue una colosal operación de saqueo, que apropió por la fuerza los bienes y el trabajo comunes para beneficio de una minoría ínfima. En la sociedad colonial de castas los cargos se vendían, y su estratificación discriminatoria se prolongó durante la República, dejando como principal recurso de ascenso social la riqueza rápida. La República Oligárquica y otros sistemas mantuvieron esa desigual distribución de la riqueza proveniente del latrocinio. Con la irrupción de la economía petrolera y minera, los bienes e ingresos públicos superan a la economía privada, y surge una hornada de nuevos ricos y nuevos corruptos del tráfico de concesiones y del ordeño del Estado. No se han creado sistemas institucionales jurídicos y contables eficaces para obligar a un manejo pulcro de la cosa pública, e incluso cuando los hay no se aplican, por lo cual algún político señaló que en Venezuela no había motivos para no robar. En fin, así como no hay una sanción jurídica, tampoco la hay social. La única sanción es la colectiva, que termina desplomando el cadáver insepulto en el basurero de la Historia, donde se derrumbó la Cuarta República y esperemos que no concluya la esperanza.

7

Terminamos así por donde debimos empezar. El poder más importante es el social. La corrupción declinará cuando sea execrada y no celebrada. Las organizaciones populares deben aplicar la contraloría social, la vigilancia del cumplimiento de sus tareas por la administración y la denuncia de las fallas de ésta. El sistema educativo debe consolidar los valores de la solidaridad, la cooperación y el desinterés en lugar del saqueo. Los medios deben combatir la cultura del latrocinio y de la riqueza a toda costa. De nada valen todas las prédicas educativas ante una narconovela o una manifestación para glorificar corruptos atrapados in fraganti. La corrupción empieza en el espíritu. Un escalofrío nos sacude cada vez que vemos transar principios, mercadear valores o a revolucionarios venderle el alma a oportunistas.

viernes, 9 de agosto de 2013

¿Cómo impulsar las Comunas?


La construcción del Estado Comunal requiere que el poder sea ejercido directamente por el pueblo a través de los consejos comunales, comunas y ciudades comunales. Estas diferentes formas de autogobierno comunal, al administrar directamente los recursos públicos, le imprimirán un fuerte impulso a la participación de la ciudadanía en la formulación, ejecución y control de los planes y presupuestos relacionados con los proyectos necesarios para mejorar el bienestar social.

Con este fin, propongo transferir las bombas de gasolina a las Comunas, como instancias de participación que permiten ejercer el gobierno comunitario. Como el subsidio a la gasolina es una medida que aparentemente favorece a los más humildes pero, en realidad, solo beneficia a los que más tienen, propongo la realización de un Referendo Consultivo que permita sincerar el precio del combustible y destinar los excedentes que se obtengan al financiamiento de proyectos comunitarios y productivos, los cuales serán directamente administrados por la Comuna, sin mediaciones burocráticas de ningún tipo.


Anualmente se destinan $ 7.500 millones a subsidiar la gasolina. Propongo, entonces que, con el aumento, un porcentaje de este monto se destine a crear y fondear un nuevo Banco de Inversión Comunal y una nueva Sociedad Comunal de Garantías Recíprocas, cuyas agencias funcionarían en cada estación de servicio y pasarían a ser dos poderosos instrumentos para impulsar el Sistema Económico Comunal, dedicado a la producción de bienes y servicios imprescindibles para satisfacer las necesidades básicas y esenciales de la comunidad. El primer programa emblemático sería el financiamiento de un sistema comunal de transporte público para ampliar y modernizar las unidades que utilizan las personas que no tienen vehículo, y que para nada se benefician del subsidio a la gasolina.


La administración directa del aumento del combustible asegurará una fuente permanente de recursos financieros para sostener las formas de autogobierno y estimular una creciente participación en las asambleas de ciudadanos, fortaleciendo la autogestión en la ejecución de obras y prestación de servicios públicos que contribuyan a mejorar la calidad de vida en la Comuna. Asimismo, propiciará una mayor corresponsabilidad entre la ciudadanía y las instituciones del Estado en el proceso de formación, ejecución, control y evaluación de la gestión comunal.

Construir la viabilidad de estas propuestas pasa por una campaña informativa que fortalezca la conciencia política y la organización del pueblo para ejercer la contraloría social y asegurar la eficiente inversión de los recursos para el beneficio colectivo. Al activar una fuente permanente de financiamiento que pueda ser administrada directamente por la Comuna, no queda otra que fortalecer su organización para que esté en condiciones de asumir la administración de los servicios y la ejecución de las obras que siguen represadas en las alcaldías, gobernaciones y entes de la administración central. Son propuestas para fortalecer la participación del pueblo organizado en los asuntos públicos y así avanzar hacia el ejercicio pleno de la soberanía popular.

jueves, 1 de agosto de 2013

Hugo Chávez: cronología de un revolucionario

 
Lo había sentenciado en el siglo XIX aquel filósofo que, con la llegada de la enfermedad, se convirtió en uno de sus autores de cabecera, Nietzsche: "Aquel que tiene un por qué vivir puede enfrentarse a todos los cómos". Y él, desde pequeño, sabiéndolo probablemente los azares antes que él, tenía una razón por la cual vivir: dar forma al malestar de los desposeídos y hacer de esa bandera que ondeaba bien en los ranchos, bien en los lugares inhóspitos olvidados por un sistema centralista, el estandarte de un proyecto de gobierno cuya génesis se halla en el año 1992.
A la vida se aferró desde pequeño, pocos días después de ese 28 de julio de 1954, cuando nació en Sabaneta de Barinas, una noche llanera. Rememoró ya de adulto, en una de sus alocuciones recogidas en el libro Cuentos del arañero, que estaba vivo de broma: "Cuenta mi madre que de bromita estoy vivo. Un día estaba ella en la cocina, yo chiquitico, de meses. Adán tenía año y piquito. Yo estaba en un chinchorro, llorando, y mi mamá le dice a Adán: 'Váyame, mésame al niño'. Mi mamá lo que oyó fue un chillido mío, y salió corriendo a ver (...) Él me meció, pero verticalmente, y el pobre niñito aquel, que era yo, salió disparado como bala humana. Mi mamá me consiguió en la esquina allá".
No fue sólo la niñez, también la precariedad material en la que creció, lo que lo condujo a aprovechar la oportunidad que la vida le había ganado a aquel incidente infantil. Siendo el segundo de seis hermanos en un núcleo familiar sostenido por dos educadores –Hugo de los Reyes Chávez y Elena Frías– colaboró con la economía del hogar siendo aún un niño. De su experiencia vendiendo los dulces de lechosa (con forma de araña) hechos por su abuela Rosa Inés se ganó el apodo del arañero.
"Yo nací en la casa de esa vieja, de Rosa Inés Chávez. Era una casa de palma, de piso de tierra, de pared de tierra, de alerones, de muchos pájaros que andaban volando por todas partes (...) De ahí salía con mi carretilla llena de lechosa y de mandarinas a venderlas en la barquillería, así se llamaba la heladería, y me daban de ñapa una barquilla", reseña en el libro de relatos que sintetiza las anécdotas de quien en 1999 se convirtiera en presidente de Venezuela.
Fue en 1960 cuando comenzó sus estudios de primaria en la escuela Julián Pino. Pero las actividades académicas no empezaron para el pequeño Hugo Chávez el primer día que marcaba el calendario escolar. Las alpargatas que llevaba puestas en lugar de zapatos colegiales le valieron la prohibición del ingreso, como contó su tía, Joaquina Frías, a los autores del libro Chávez nuestro.
También en Barinas cursó los estudios de secundaria en el Liceo Daniel Florencio O'Leary, hasta que ingresa a la Academia Militar de Venezuela el 8 de agosto de 1971. Fue allí, en los espacios de la Academia, donde desarrolló su interés por la historia nacional, interés indagatorio, curiosidad investigativa, al fin, que le valió las más altas calificaciones en los distintos cursos que realizó en el seno de la Fuerza Armada.
En julio de 1975 egresó con el grado de subteniente de Artillería, especializado en Ciencias y Artes Militares, en la rama de Ingeniería, mención terrestre. No fue sino hasta 1982 que su interés por la política cobró forma organizativa con la fundación del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200), título elegido a propósito de la conmemoración de los 200 años del natalicio del Libertador Simón Bolívar, que se cumpliría un año más tarde.
De acuerdo a sus biográfos, el 17 de diciembre de ese mismo año, aniversario de la muerte de Bolívar, juró reformar el Ejército e iniciar el camino de lucha hacia la construcción de una nueva República. Los sucesos del Caracazo –los días 27 y 28 de febrero de 1989– avivaron aquel juramento, al haber contemplado con indignación cómo miles de manifestantes que rechazaban las medidas neoliberales implantadas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez –puntualmente el aumento del precio de la gasolina– fueron masacrados por la Fuerza Armada de ese entonces, junto a la Policía Metropolitana y la Guardia Nacional.

4 de febrero de 1992: La rebelión que engendró una revolución
Lo que se venía cociendo a fuego lento dentro de las filas del MBR 200 y los espacios de los cuarteles irrumpió en la historia pública el 4 de febrero de 1992, cuando un grupo de soldados en uniforme militar y boinas rojas, liderados por Hugo Chávez, asaltó tanto el Palacio de Miraflores como la residencia presidencial conocida como La Casona, con el propósito de poner fin a una administración que venía asfixiando al pueblo venezolano, al erigirse sobre un calco de las medidas económicas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que incluían un abrasivo plan de austeridad y el recorte del gasto público.
"Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor", sentenció a través de los medios de comunicación el líder de la revolución armada, entonces comandante, ya detenido y apresado en Fuerte Tiuna, la mañana del 4 de febrero.

En una entrevista ofrecida a Luis Bilbao en 2001, un Hugo Chávez ya en funciones como presidente de la República Bolivariana de Venezuela relata cómo un general amigo que lo acompañaba en su detención presagió la trascendencia de ese "por ahora" que escindiría la historia de Venezuela en dos: "(Él) se me sienta a un lado, me pone la mano en el hombro y me dice '¡Coño, carajito, qué vaina tan buena has dicho!'. Yo estaba en verdad desplomado, estaba rendido y además diciéndole a todo el mundo que estoy rendido, apareciendo como responsable de esto y llamando a los compañeros a rendición... 'Mi general –le digo– ¿qué cosa he hecho yo?' Me dice: 'Tú no te das cuenta, dijiste ¡por ahora!'. Ese por ahora salió de no sé dónde... del alma".
Fueron, quizá, 45 segundos de alocución pública, como el mismo mandatario llegó a calcular mentalmente. Un minúsculo fragmento de tiempo en la palestra pública que sirvió para aglutinar el malestar de un país hastiado por el bipartidismo instaurado a raíz del Pacto de Punto Fijo y la sumisión que le imponían mandatarios leales a los intereses de una incipiente burguesía. Ese mismo país que, seis años después (culminada la prisión por una amnistía ofrecida por el entonces presidente Rafael Caldera), lo elegiría como el cuadro político para transitar el camino hacia la construcción de un socialismo con sello venezolano.
Exactamente 3 millones 673 mil 685 votos (56.20% de los sufragios) llevaron a Hugo Chávez a la presidencia de la República el 6 de diciembre de 1998, lo que lo convirtió en el segundo presidente más votado de la historia nacional hasta entonces. Su contrincante más cercano, Henrique Salas Römer, obtuvo apenas el 39,9% del respaldo de los electores.
Cuenta la periodista Teresa Maniglia, en su libro Cronología de una implosión: la década final de IV República, que en febrero de 1998, antes de comenzar la campaña electoral, las encuestas le otorgaban a un Chávez obviado por los medios de comunicación el 10% de la intención de voto.
Su trabajo de calle, su gesta rebelde grabada en el imaginario colectivo y su propuesta diametralmente opuesta a la de los candidatos propuestos por los partidos que tradicionalmente habían conformado la llamada guanábana (AD y Copei) lo llevaron, en cuestión de meses, a repuntar en todas las encuestas.
Entre las propuestas de Hugo Chávez que contrastaban con la continuidad del plan neoliberal del puntofijismo estaban: no privatizar Petróleos de Venezuela (Pdvsa); una revisión estricta de los contratos petroleros, impulsar el desarrollo de un modelo económico humanista y construir una gestión de gobierno al servicio de los desposeídos y los desterrados de la historia.
En 2008, durante un discurso pronunciado desde el balcón presidencial, el líder de la Revolución Bolivariana que empezaría a tejerse concretamente a partir de ese 6 de diciembre, catalogó su primera victoria como un suceso que "abrió los portones de un nuevo tiempo histórico (...) vaya mi reconocimiento al pueblo venezolano, al pueblo de Bolívar, que ha hecho posible esta gesta".
Luego de asumir oficialmente la banda presidencial, el 2 de febrero de 1999, Hugo Chávez convoca a una Asamblea Constituyente. Esta tendrá la labor de redactar una nueva Carta Magna, destinada a crear el ordenamiento jurídico necesario para hacer posible el funcionamiento de una democracia social y participativa.
El referéndum en el que se le consultó a los electores si estaban de acuerdo con sustituir la Constitución de 1961 arrojó el 80% de los votos a favor de la opción del Sí. Posteriormente, en diciembre de 1999, fue aprobado el nuevo texto vía referéndum nuevamente. Esta nueva Carta Magna, vigente hasta hoy, consagra mayores garantías para los pueblos indígenas y las mujeres y establece los derechos a la educación pública, vivienda, salud y alimentación.
30 de julio de 2000
En cumplimiento con lo ordenado por la Carta Magna aprobada el año pasado, Hugo Chávez llama a elecciones y es ratificado como mandatario nacional con 56,9% de los votos, lo que lo faculta para ejercer la presidencia hasta el año 2006.
10 de diciembre de 2001: génesis del paro
En noviembre de 2001 el Gobierno aprobó 49 instrumentos legales, entre los que se encontraban la Ley Orgánica de Hidrocarburos, a través de la cual se regularizaba la participación del Estado en las sociedades mixtas con las transnacionales en materia petrolera, y los tributos que se debían pagar por llevar a cabo actividades de extracción.
Dichos marcos fueron rechazados por los autodesignados defensores de la meritocracia de la principal empresa petrolera del país, Petróleos de Venezuela (Pdvsa), y por representantes del sector empresarial, hasta ahora fieles a las transnacionales que calificaron de "inconstitucional" al instrumento y tildaron de "antidemocrático" al gobierno de Hugo Chávez.
El 10 de diciembre de 2001, la oposición venezolana, representada discursiva y mediáticamente por los adversarios de la Ley de Hidrocarburos – Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) y Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) entre ellos - convoca a un paro general de actividades que, durante el final de año y los primeros meses de 2002 no tuvo mayores consecuencias.

Abril de 2002: golpe, secuestro y regreso
El 9 de abril de 2002, luego de múltiples paros escalonados y la merma de la producción diaria de barriles de petróleo por parte de la élite de Pdvsa, la CTV junto a Fedecámaras convoca nuevamente a un paro general de 24 horas para apoyar a los gerentes petroleros.
La derecha venezolana utiliza la oportunidad y organiza una marcha para el 11 de abril, originalmente autorizada hasta la sede de Pdvsa Chuao. Sin embargo, la marcha es desviada hacia el Palacio de Miraflores donde otras miles de personas se habían concentrado para respaldar las leyes de vocación socialista recién promulgadas.
Al momento de la confluencia de las marchas, francotiradores apostados en las azoteas del centro de Caracas tirotearon a los manifestantes. Los muertos de aquel día, mayoritariamente partidarios chavistas, se cifran en decenas. Por otro lado, funcionarios de la extinta Policía Metropolitana usaron sus armas contra personas que repudiaban el intento de desestabilización general. Se había desatado el golpe de Estado.
Un golpe que parecía estar ya avisado. Al menos en las portadas de los principales tabloides del país. Ese mismo 11 de abril de 2002 el diario El Nacional sacó a la calle una edición extraordinaria con el siguiente titular en primera plana: "La batalla final será en Miraflores".
La fracción golpista del país gozó de una breve celebración: En la madrugada del 12 de abril el presidente Hugo Chávez fue secuestrado y trasladado inicialmente a la base militar de Fuerte Tiuna. Apenas horas después, el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, se autojuramentó como presidente interino y llamó al desconocimiento inmediato de la Constitución, mediante decreto, derogó las leyes habilitantes, disolvió el Parlamento, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. Mientras tanto, los medios de comunicación nacionales transmitían dibujos animados.
Amaneció pronto. El sábado 13 de abril, desde horas de la mañana, el pueblo de Chávez comenzó a manifestar y a reclamar noticias sobre su líder. Los golpistas trasladaron al mandatario a una base naval en Turiamo, donde escribe una nota dirigida a los venezolanos expresando:

 "No he renunciado al poder legítimo que el pueblo me dio". De allí es enviado a la isla La Orchila, con la intención de sacarlo del país, pero un grupo de soldados fieles al clamor del pueblo apostado frente al Palacio de Miraflores lo rescatan y devuelven a Caracas, a donde arriba en horas de la madrugada.
A 20 minutos para las 5 de la mañana, se dirige a su pueblo: "Debo decir que lo que ha ocurrido en Venezuela en estas últimas horas es en verdad inédito en el mundo. El pueblo venezolano y sus verdaderos soldados, el pueblo venezolano y su Fuerza Armada... esos soldados del pueblo han escrito... y esto no es grandilocuencia, es una verdad, es una nueva página y ¡qué gran página para la historia venezolana y de América Latina! Y también pudiera ser del mundo, ejemplo de un pueblo que ha despertado definitivamente, de un pueblo que ha reconocido y asumido sus derechos, sus obligaciones (...) ha brotado desde el fondo de la situación, desde el fondo de un alma, de un cuerpo, ha brotado esa fuerza que ha restituido la legitimidad y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela", expresó emocionado entre el coro de "¡Volvió, volvió, volvió".


So pena de la contundente victoria del poder popular organizado y la reafirmación del liderazgo de Hugo Chávez que dejó entrever la veloz secuencia de sucesos de abril de 2002, en diciembre del mismo año Pdvsa inicia la huelga petrolera que se prolongaría hasta 2003 y tendría nefastas consecuencias para la economía venezolana.
15 de agosto de 2004
Convocado en 2003 un referéndum revocatorio para poner fin al mandato del presidente Chávez, éste es ratificado en su cargo el 15 de agosto de 2004 con el 59% de los votos.
Ese mismo año, el 14 de diciembre, los gobiernos de Venezuela y Cuba firman el acuerdo que hizo posible el nacimiento de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba – TCP), que otorga prioridad a la relación entre las naciones adscritas, bajo los principios de igualdad y diálogo subregional.
2005: Reconocimiento internacional
En 2005 recibe el Premio Internacional José Martí de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) por su labor a favor de la integración de los países de Latinoamérica y del Caribe, así como por su apuesta política orientada a la preservación de la identidad, las tradiciones culturales y los valores históricos de los países de la zona. Recibió la distinción del líder cubano Fidel Castro.
3 de diciembre de 2006: la victoria perfecta

Chávez se mide por segunda vez en las elecciones presidenciales. Vence en esta segunda contienda con la contundencia que confieren más de 7 millones 300 mil votos a favor, lo que equivale al 62,84% de los sufragios, y así es ratificado hasta 2012.
Diciembre de 2011: anfitrión de la fundación de la Celac
Caracas se convierte en la cuna de la Cumbre fundacional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) –primer organismo regional sin Estados Unidos y Canadá– en diciembre de 2011.
"El Orinoco es de Brasil, así como el Amazonas es de Venezuela. O somos una sola patria o no seremos patria", expresó el mandatario venezolano en su discurso del 3 de diciembre de ese año, que pronunció en calidad de anfitrión ante los representantes de los 33 países que integran la Celac
El advenimiento de la enfermedad
Ya en mayo de 2011 el jefe de Estado se había visto obligado a suspender una gira por Brasil, Cuba y Ecuador debido a una inflamación en la rodilla que lo obligó a mantener reposo absoluto. En junio del mismo año viajó a La Habana, donde fue sometido a una intervención quirúrgica de emergencia. A su regreso anuncia al país que durante la operación le fue detectado un tumor canceroso.
Hasta el mes de septiembre se somete a un tratamiento de quimioterapia en Cuba y a finales de octubre da por superada su batalla contra el cáncer.
En 2012 la enfermedad reaparece y el 26 de febrero es operado nuevamente en la misma zona donde se extirpó la primera lesión. Durante los meses de marzo y abril afrontó un tratamiento de radioterapia que lo mantuvo un un perfil bajo hasta que el 9 de julio anuncia estar totalmente libre de cáncer.
2012: Venezuela ingresa al Mercosur

Retoma entonces de lleno sus funciones y el 30 de julio viaja a Brasil para participar en la cumbre que sella el ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur).
"Venezuela estaba condenada al subdesarrollo, al atraso, al coloniaje, a la miseria. Hoy nos hemos colocado en nuestra exacta dimensión geopolítica. Este es nuestro lugar en el mundo, nuestra esencia. Suramérica. Vienen cambios históricos en nuestro desarrollo", destacó en Brasilia, durante el discurso que pronunció en la reunión del cónclave suramericano.
7 de octubre de 2012: El tercer round, el tercer triunfo

Una intensa campaña política sellada bajo la lluvia un jueves 4 de octubre condujo a la tercera victoria electoral. Con una participación que superó el 80% del padrón de electores, Hugo Chávez Frías se alzó con la victoria por tercera vez consecutiva. Esta vez lo hizo con la histórica cifra de 8 millones 136 mil 964 votos (55,25%).
Esa noche, desde el balcón del pueblo, el ratificado Jefe de Estado coreó las notas del Himno Nacional frente a la multitud que celebraba un nuevo triunfo rojo. "¡Que viva Venezuela!, que Viva La Patria!, ¡Viva el pueblo de Bolívar, viva La revolución Bolivariana!", expresó al tiempo que felicitó el talante democrático de los venezolanos.
8 de diciembre de 2012: Lineamientos para la continuidad de la Revolución

"Cadena de fiebre de sábado por la noche", con esas palabras que dejaban ver su sempiterna dicharachería –incluso en los momentos más adversos– Hugo Chávez inicia la memorable cadena nacional de radio y televisión en la que se anuncia al país que deberá someterse a una nueva y delicada intervención quirúrgica que podría poner en jaque su continuidad en la presidencia. Con claridad "plena, como la luna llena", instruye al pueblo a que respalde al entonces vicepresidente de la República, Nicolás Maduro Moros, en caso de que surja la necesidad de ir a unos nuevos comicios presidenciales. El 11 de ese mismo mes es operado en La Habana.
10 de enero de 2013: Todos somos Chávez
Aún recuperándose en la ciudad de La Habana, el mandatario reelecto no puede asistir a Caracas para el acto de juramentación como presidente constitucional de la República. Ante la ausencia física, miles de seguidores provenientes de todo el país toman las calles del centro de Caracas, hasta Miraflores, con bandas presidenciales improvisadas, franelas y máscaras del mandatario para celebrar la ratificación de Hugo Chávez como líder de la Revolución Bolivariana bajo la consigna "Yo soy Chávez".
5 de marzo de 2013: Hasta siempre
A las 4:25 de la tarde, el vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, anuncia el fallecimiento del comandante Hugo Chávez quien ya se encontraba en el Hospital Militar de Caracas. La ciudad capital colapsa ipso facto y cientos de seguidores se abocan a las afueras del centro médico para dar un último adiós a quien batalló por más de dos años contra un abrasivo cáncer.

El mediodía del 6 de marzo, desde San Martín hasta Fuerte Tiuna, las vías de Caracas se convirtieron en una marea roja. Jóvenes, pequeños, viejos, gente del interior y de la ciudad capital inundó las aceras, las calles, las azoteas. Los tricolores nacionales ondearon en las ventanas de miles de hogares y los claveles volaron cuando el féretro de Chávez fue trasladado por sus hombres y mujeres de confianza, acompañados de quienes simplemente salieron de casa a vivir el duelo en la calle.
En total 9 días estuvieron los restos inmortales, como decían quienes hicieron kilométricas colas de hasta 12 horas para verlo, en Capilla Ardiente, con el propósito de que la mayoría de los que sufren su pérdida pudieran despedirse en cuerpo presente.
Finalmente, el 15 de marzo, en un ejercicio circular de la historia, es trasladado al Cuartel de la Montaña "4 de Febrero", ubicado en la parroquia 23 de Enero. Allí donde comenzó todo, en la madrugada del 3 de febrero de 1992. Los vecinos de la parroquia, entre lágrimas y bailes de joropo, recibieron al bien amado nuevo huésped.
En el cuartel, donde yace en el centro su cuerpo, flamea también, permanentemente, la antorcha que atraviesa la vista hacia los bloques del 23. Día y noche arde el fuego resguardado con celo por la guardia de honor, como en una metáfora que recuerda lo que el mismo Hugo Chávez sentenció un día: "si alguien abre mi tumba cien años después, ahí verán a la candela prendida todavía".

"Aquel que tiene un por qué vivir puede enfrentarse a todos los cómos", dijo Nietzche. Aquel que burla a la muerte en la infancia, burla a la muerte que amenaza a los rebeldes, burla a la muerte del espíritu que confiere la libertad cercenada tras las rejas, burla a la muerte política por la que afanados trabajaron sus adversarios, burla a la enfermedad hasta el límite. "Aquel que tiene un por qué vivir puede enfrentarse a todos los cómos", qué duda cabe.

¿Dónde está el socialismo?

Nicmer N. Evans

 Estaría cumpliendo en vida 59 años, Hugo Rafael Chávez Frías quien se hizo eterno por su obra y sus ideas y hoy la mayoría del pueblo venezolano y del mundo lo recuerda y lo honra. Sólo un sector muy pequeño de la población se burla del amor de un pueblo por su líder y después son capaces de adorar a Cristo en la cruz. 

Es imposible no pensar que injusta es a veces la vida, ya que hombres y mujeres tan grandes en su legado histórico mueren tan jóvenes y de manera tormentosa, es por ello que la frase que hoy más se repite es: "Chávez, cuanta falta haces", pero después de 5 meses ¿porqué el clamor popular se centra en la nostalgia de su ausencia y no de su legado?

 Casualmente el día de su cumpleaños, también se cumplen los primeros 100 días de gobierno del Presidente Maduro y algunos hoy a la luz del legado de Chávez se preguntan: ¿Qué habría hecho Chávez si estuviera vivo? Sabemos que no ha sido fácil para el Presidente Maduro lograr superar esto primeros días de gobierno con relativo éxito. Su gobierno empezó sin la "luna de miel" que se le da a todo gobierno naciente, los primeros 100 días se han desarrollado bajo la sensación de que ha habido una continua lucha sin descanso por el mantenimiento de la estabilidad del país, sin esas expectativas que todo nuevo gobierno siembra en su ciudadanía.

Maduro ha tenido que garantizar la gobernabilidad ante una victoria muy estrecha y una oposición desafiante aunque maltrecha, y lo ha logrado, pero en sacrificio de la construcción del socialismo bolivariano y chavista. Negociaciones con los sectores empresariales sin un sentido pedagógico de la acción en suma al proceso revolucionario, la reunión con El Presidente Santos de Colombia sin una sóla alusión a su reunión con Capriles, el silencio sobre el caso Sitme, hermetismo ante la real situación económica del país y las medidas que deberán tomarse, la selección inconsulta de los candidatos a las próximas elecciones municipales, la paralización de la discusión sobre el Proyecto Patria, la invisibilización del "Golpe de Timón" instruido por Chávez el 20 de octubre de 2012, y la criminalización de toda crítica, sin contar con arbitrariedades como la imposición de una nueva directiva en Empresas Diana negando la posibilidad del control obrero, o la obsesión de asilo al exagente de la CIA Snowden ignorando la solicitud de asilo de Julián Conrado, son actitudes y decisiones gubernamentales que confunden a un sector radical del chavismo, y que otro sector radical de derecha aplaude en silencio, por ello algunos hoy pide mayores indicios de la voluntad de seguir construyendo el socialismo bolivariano y chavista, no sólo en el discurso.

Este primer cumpleaños de Chávez en su ausencia, entre la confusión de saber que éxisten unos autoungidos "hijos de Chávez" y la claridad de asumir que " todos somos Chávez", de lo que estamos seguros es de la necesidad de que el Presidente Maduro y su equipo de gobierno sean más pedagógicos y humildes, despejando cualquier atisbo de confusión posible, persuadiendo y enamorando a aquellos que aún dudan pero quieren confiar, sin arrogancia ni soberbia y sobre todo sumen voluntades que realmente aporten en la construcción del socialismo.
Por ello les recomiendo leer a Frei Betto en "Cómo derechizar a un izquierdista": “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”. http://www.cubadebate.cu/opinion/2012/09/22/como-derechizar-a-un-izquierdista/

martes, 16 de julio de 2013

Los descuidos del chavismo

 

Al ver la imparable campaña política y mediática contra Nicolás Maduro, que se libra de norte a sur, no dejo de recordar los primeros tiempos de Hugo Chávez -fines de los 90- cuando pocos daban un real por su talante político proyectivo. Una vez desaparecido surgió una frase que quiso delinear, a modo de sentencia, la idea de que él era irreemplazable: Maduro no es Chávez. Sugestiva reflexión que resume lo que el antagonista anhela al excluir la dialéctica de los procesos sociales y políticos.
Por supuesto, las comparaciones son odiosas, pero sirven para graficar hechos. Ciertamente Maduro no es Chávez, y, muchos dijimos, en su momento, que lo peor que le podría ocurrir al actual presidente venezolano es querer imitar a rajatabla el estilo de Chávez. Pero de ahí a creer que su formación y origen social eran -o son- obstáculos para gobernar es una bobería.

Es innegable que los resultados de las elecciones de abril dejaron un mal sabor. (Sin contar todos los extraños ataques informáticos que sufrió el Consejo Electoral venezolano el mismo día de los comicios.) Quizás por eso los errores de campaña del chavismo lucían crasos a la hora de evaluar su real penetración política. No obstante, ese evento mostró cómo la oposición expresa el enfermizo amor que tiene por aquello que dizque alimenta el chavismo: el odio de clase. ¿Dónde hay más odio de clase: en la burla al chofer que quiso ser y hoy es presidente, o en la confirmación de que Chávez fue el hombre que por fisionomía o “silueta racial” encarnaba al venezolano promedio?
Pero como la vergüenza del otro -en la estética elitista- no parece ser ya la opción para “concienciar” contra el chavismo, hoy se apuesta a la deslegitimación. Primero fabrican una matriz informativa que echó dudas sobre los votos y, luego, menosprecian la constitución y viabilidad del gobierno. 


El propósito de Henrique Capriles no es que le “devuelvan” la presidencia que perdió por un hipotético fraude, sino propagar la idea de que “algo huele mal en Dinamarca”. De ahí que en su visita a Colombia, por ejemplo, no intentó siquiera revivir la demanda de una auditoría a los comicios de abril; más bien insinuó que Maduro no debe dormir tranquilo porque su búnker político mantiene despierto al monstruo de la inestabilidad. Y es que Capriles no está solo; tiene a varios congresistas opositores visitando países vecinos y a unos cuantos mercaderes venezolanos protestando en inglés y en Miami...

Además, la cruzada mediática que reporta la “escasez” de artículos básicos solo presenta a unos malísimos administradores de la crisis; pero nada dice de los sabotajes externos a la economía venezolana ni del acaparamiento y la especulación por parte del sector privado interno, que no acepta los controles de precios y que prefiere no producir y/o facilitar el contrabando.
Hoy es imperativo que Nicolás Maduro reconsidere el sustrato de su estilo y los métodos aplicados en la comunicación política de su gobierno. Este es otro momento del proceso bolivariano que implica renovación y reajuste. No asumirlo de esta manera supondría que el chavismo se confía demasiado y que los adversarios tienen ocasión de aprovechar su descuido.
 

viernes, 12 de julio de 2013

La NSA espió a Chávez en Roma

 
El Datagate se inició en Roma en mayo de 2006, cuando por orden de George Bush la mitad de la ciudad fue interceptada por la NSA, que quería conocer hasta el mínimo detalle de la visita de Hugo Chávez a Italia.
Primero Roma, luego el G-20 en 2009, con técnicas y tecnologías más refinadas. Edward Snowden ha revelado que el G-20 de 2009 se caracterizó por un complejo sistema de espionaje de las conversaciones de delegaciones enteras y de los líderes que asistieron a la cumbre, a través de la instalación de Internet cafés dotados de software espía, y del control capilar del sistema de Blackberry utilizado por los invitados, entre otras diabluras.

Lo que todavía no se sabe –y lo que Globalist es capaz de informar gracias a una fuente calificada que tuvo un papel directo en la historia– es que la gran operación de espionaje del G-20 tuvo en Italia su auténtico banco de pruebas. Una acción masiva de la NSA que se tradujo en un enorme salto de calidad que permitiría a la agencia de inteligencia convertirse en el Big Brother a escala planetaria de que hoy estamos hablando.

Volvamos a mayo de 2006, en la segunda visita a Italia de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Chávez estaba en esos momentos en una posición de confrontación con Estados Unidos y, en particular, con George Bush, al que unos meses más tarde (en septiembre) definiría como un diablo que dejaba tras de sí un rastro de azufre. Por otra parte, unos años antes Estados Unidos había apoyado el fallido golpe de estado contra el presidente venezolano, y uno de los agentes de la CIA implicados en el complot había sido destinado posteriormente a la estación de la CIA en Roma. Coincidencias.

La NSA, durante esos días, llevó a cabo una operación de sigint ( signal intelligence ) es decir, de espionaje electrónico, sin precedentes, que fue el comienzo de una nueva etapa en su capacidad de control y penetración.
7 de mayo 2006 . En el aeropuerto de Ciampino, en zona reservada, aterriza un avión que transportaba a algunas personas “invisibles”, sin nombre ni identidad. El procedimiento es el mismo que más tarde sería conocido para el público en las entregas extraordinarias y que ya era procedimiento estándar: nivel de secreto máximo, con el menor número de posibles huellas.
Los ocupantes de la aeronave eran parte de un equipo de élite de la NSA. Al llegar a Ciampino fueron llevados directamente a un ala de la Embajada de EE.UU. en la Via Veneto, donde permanecieron recluidos en régimen de aislamiento durante la duración de la misión. Nada de hoteles, nada de contactos con el mundo exterior, ni siquiera con el personal de la Embajada. Después de la misión, mismo recorrido a la inversa hasta Ciampino. El equipo llevaba equipos de última generación (estamos hablando de 2006), capaces de interactuar con el sistema de satélites y guiar a éstos e interactuar con los aviones espías.
9 de mayo de 2006 . En el cielo de la capital comienzan a volar dos aviones espías controlados directamente por la NSA. Dos aviones que se relevan y que permanecen 24 horas al día en vuelo sobre Roma para que no perder ni un minuto de supervisión.
10 de mayo de 2006 . Llega a Roma el presidente venezolano, Hugo Chávez. El suyo es un viaje por toda Europa. En Roma, el encuentro más importante está programado para el día 11 por la mañana: se trata de una visita al Papa Benedicto XVI. También en la agenda hay una visita y entrevista privada con el presidente de la Cámara, Fausto Bertinotti. Chávez va directo a un hotel de Via Veneto, que se halla, paradójicamente, a unas pocas decenas de metros del equipo llegado a la capital para espiarlo. Pero es sólo un detalle: la tecnología hubiera garantizado también un monitoreo a una distancia de kilómetros.

La operación de la NSA se inicia en todos sus aspectos. Llega poner bajo control todas las frecuencias de radio (incluyendo las de los equipos italianos); y también llega a controlar la red internet de manera similar, por supuesto de acuerdo con las posibilidades de la época, a la descrita por Snowden para China: mediante entrada en los nodos de las redes de comunicación que dan acceso a las comunicaciones de cientos de miles de personas sin tener que piratear cada uno de los ordenadores, y obviamente también los teléfonos.
   


Durante toda la duración del viaje, Hugo Chávez es acechado electrónicamente gracias a dos instrumentos de extraordinaria importancia para la sigint : el bombardeo por radio y las capacidades de escucha a gran distancia. Es decir, sólo con el uso de satélites y aviones espías, la NSA era capaz de escuchar las conversaciones de Chávez, incluso las que se llevaban a cabo en lugares privados y cerrados y, por supuesto, en lugares abiertos. No había ninguna necesidad de instalar micrófonos en las habitaciones o de enviar a ningún espía armado con un micrófono espía en el tobillo. Todo circulaba vía satélite con potentísimas tecnologías. Obviamente carísimas.

Además, cuando el presidente venezolano se trasladaba de un lugar a otro, o estaba en algún lugar en el que las ondas de radio causaban interferencias y no se llegaba a escuchar las conversaciones, la NSA era capaz de activar un dispositivo de emergencia consistente en tumbar todas las ondas y frecuencias en un radio de 500 a 600 metros. En la práctica, mientras estaba activo el dispositivo los mandos a distancia de los televisores o el control remoto de las puertas no funcionaban, las líneas de teléfonos móviles quedaban interrumpidas, y los aparatos de radios reducidos al silencio. Todo ello no durante horas, sino por unas pocas decenas de segundos. Nada que no pudiera confundirse con un mal funcionamiento temporal normal, que por lo tanto no generase sospechas. Pero que ofrecía a la NSA el tiempo necesario para “ limpiar” la señal.

La operación Chávez costó una fortuna, pero fue una orden explícita del propio George Bush, quien veía en el presidente de Venezuela uno de sus principales enemigos y del que quería conocer todos los detalles, sus estrategias y cuáles eran sus contactos y referencias internacionales.

Tras la partida de Chávez, los dos aviones espías emigraron a otros cielos. El equipo de la NSA siguió recluido en la Embajada un día más antes de ser devuelto en secreto a Ciampino; los altos mandos de la NSA que habían estado siguiendo el operativo desde la sala de mandos (al igual que Obama hubiera seguido la muerte de Bin Laden, y como vemos en las películas) comenzaron a analizar el botín.

¿Cuál era el botín de esa operación? Continuará en un próximo episodio. Por el momento tenemos una seguridad: la operación de Chávez fue una prueba. Sin ella no hubiera habido la del G-20 y quién sabe cuántas más. Era el año 2006. Desde entonces ya no se han detenido.

 

El legado de Hugo Chávez: sembrador de futuro

 
 El pasado 22 de mayo fue un día soleado, más que soleado, caluroso, con ese calor que sólo se siente al abrazar la vida, la palabra, la convicción. Cerca de 300 personas nos reunimos para, en primera instancia, analizar el legado de Hugo Chávez, pero muy en el fondo los convocados sabíamos que asistíamos a hacerle un homenaje al comandante de la Revolución Bolivariana, al hombre que sembró “Patria y verdades” en toda América Latina, como lo comentaría el antropólogo Gilberto López y Rivas. Recordando a Julio Cortázar, “andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”; el basamento de esta enorme empatía, de este gran cariño, de este amor patrio y verdadero fue Hugo Chávez. A nuestra humilde manera quisimos rendirle un homenaje, porque así se le rinde homenaje a los hombres verdaderos, desde abajo y ala izquierda. Hablamos de revolución, de socialismo, de esperanza, de futuro, sin que nos escociera le lengua y sin escondernos ni avergonzarnos de nuestras convicciones, porque si algo le aprendimos al comandante los presentes, fue esa manera de hablar directo y sin ocultar nuestros objetivos; a ser honestos con nosotros mismos y en esa dimensión dialéctica ser honestos con todo lo demás.
Los convidados fuimos varios. Reunidos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, los embajadores de la Republica Bolivariana de Venezuela, Hugo José García, de la República de Cuba, Dagoberto Rodríguez Barreda, de la República de Argentina, Patricia Vaca Narvaja y del Estado Plurinacional de Bolivia, Marcos Domic Ruíz, así como los reconocidos analistas y colaboradores del periódico La Jornada, Luis Hernández Navarro y Gilberto López y Rivas y la representante de la Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela, Rosa María Hernández, recordamos a “este gigante, constructor de sueños” como muchos en Venezuela y en el mundo lo recuerdan.
Al iniciar la reflexión, algo nos quedó profundamente claro a los asistentes: si el pensamiento y la acción de Chávez son tan potentes y generaron tantas adhesiones y animadversiones, es porque se trata de un personaje capaz de cambiar la historia; ¡y vaya que lo hizo! Se trató y se trata de una acción articulada con un pensamiento liberador, un pensamiento antiimperialista que busca transformar y cuestionar de raíz las estructuras del capitalismo. No es un marxismo clásico, ni ortodoxo, sino se trata de una posición crítica que surge de la experiencia práctica, que respira desde Latinoamérica y se alimenta de la memoria y los anhelos más profundos de los pueblos, a quienes siempre tuvo presente en la articulación de su particular discursividad. Gilberto López y Rivas y la compañera Rosa María Hernández nos facilitaron la tarea para llegar a tales conclusiones.

El embajador del Estado Plurinacional de Bolivia, Marcos Domic Ruíz, invitó a los presentes a reflexionar acerca de las acciones que llevó a cabo Hugo Chávez, pero también a considerar que será todo aquello que perdurará después de su muerte: “lo que quede vivo” y nos ayude a seguir encontrando el rumbo de la justicia en la región y en el mundo. Nos compartió el agradecimiento que siente el pueblo boliviano por el impulsor de la ALBA y la CELAC, pues sin “este hombre culto”, que se sabía a dedillo la historia de América no tendríamos la misma libertad y la integración con la que contamos hoy en día en Latinoamérica; hombre culto, que conocía mejor que nadie la voz del pueblo.
La embajadora de la República de Argentina, Patricia Vaca Narvaja, comentó que era indiscutible el legado de Hugo Chávez, al tratarse de una personalidad histórica que había sido pionero en todo sentido y eso lo elevaba a un lugar trascendente en la historia universal. Nos hizo recordar la conmovedora frase que la presidenta argentina pronunció después de hacer los honores respectivos en su visita a Venezuela: “!Hombres como Chávez, no mueren, se siembran!” La frase es tan atinada y resulta tan profundamente esclarecedora, porque describe perfectamente la relación simbiótica que el dirigente se esmeró por esculpir con el pueblo al que representaba; un pueblo que siempre fue destinatario e interlocutor de sus acciones.
El Embajador de la República de Cuba, Dagoberto Rodríguez Barrera, fue pletórico en anécdotas y señalamientos, resaltando la estrecha relación que los dirigentes históricos de la Revolución Bolivariana y la Revolución Cubana mantuvieron, lo que ha permitido hermanar a los pueblos de sus respectivos países y fortalecer sus procesos sociales. El embajador comentó que junto a Hugo Chávez el pueblo cubano ve a José Martí, Benito Juárez, Simón Bolívar y a todos los próceres de América, pero sobre todo ve a un compañero, que permitió a “Cuba dejar de ser ese faro solitario en la lucha por la emancipación de los países de América Latina”; y mucha verdad hay en estas palabras, pues al día de hoy se dice Cuba y se entiende Dignidad, pero también esa Dignidad se traduce en Venezuela y en los pueblos de Latinoamérica, en la Patria Grande.

El embajador de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo José García, nos dio un recorrido por los antecedentes históricos de América Latina, itinerario necesario si se quiere tener una aproximación a la compleja personalidad del militar democrático, dirigente carismático, líder histórico y guía indiscutible de los procesos de integración latinoamericana en el siglo XXI; anatema devenida en ofrenda dónde se solidifica su legado, su más ambiciosa apuesta: la construcción de un socialismo de nuevo tipo, un socialismo de los pueblos de América, un Socialismo del Siglo XXI.
Asimismo, el coordinador de opinión del periódico La Jornada, Luis Hernández Navarro, convocó en una consigna clara y contundente a defender el legado de Hugo Chávez, al pueblo venezolano y al proceso bolivariano, de la misma manera cómo el comandante, con el diagnóstico a cuestas de una enfermedad terminal, salió a hacer campaña y derrotar a la derecha. Celebre es la fotografía en la que Chávez se dirige a un público que estoicamente, al igual que él, soportan el aguacero que les cae a raudales en ese evento de octubre de 2012, “Era el cierre de campaña, vestía una camisa azul y una camiseta roja. Era la imagen de un hombre fuerte, grande, que paradójicamente luchaba por su vida.”
En ese antes y después que significó la irrupción en la historia de Hugo Chávez, junto con los pueblos de América Latina que reclamaron “el gobierno de sus propios destinos”, aún le alcanzó la osadía para, “como el Cid Campeador”, volver a derrotar a la derecha después de muerto. La fotografía lo dice todo, pero obvia el sentido que dan las palabras y el lenguaje: posiblemente los interlocutores de Chávez soportaban el aguacero porque, contrario a la descripción de su segundo apellido, Frías, el calentaba con su voz la lluvia, era la voz del mañana, el preámbulo del ALBA… la disputa por hacer valer la historia de los pueblos de América.