lunes, 6 de marzo de 2023

 

 “LAS 927 SANCIONES A  VENEZUELA Y SU IMPACTO ECONÓMICO"

 Con alguna frecuencia escuchamos las siguientes frases:

“Las sanciones no existen”
“Sí hay sanciones ¿Por qué hay carros nuevos por la calle?”
“las sanciones sí existen, pero no te afectan”
“las sanciones son sólo contra funcionarios públicos, no tienes nada de qué preocuparte”

Las representaciones sociales que la población da al término "sanción" pueden darnos alguna pista al respecto del problema que planteamos.  Aclaramos de una vez que lo que sigue a continuación refiere la inferencia de este investigador y en modo alguno ha sido verificado experimentalmente.

ALGUNOS NÚMEROS
Haremos un recuento de las cifras aportadas por el  OBSERVATORIO VENEZOLANO ANTIBLOQUEO (https://observatorio.gob.ve/)



   quien nos da los siguientes datos: Hasta la fecha Venezuela ha recibido 927 sanciones, en 2019 recibió una sanción cada 3 días. Una imagen que puede ilustrarnos es la de un boxeador que esa contra las cuerdas y recibe un castigo inhumano al propinársele golpe tras golpe sin permitirle descansar ni un solo momento.
Para poner en contexto el calibre de las sanciones que ha recibido nuestro país, podemos decir que Venezuela es:
 
• El quinto país más sancionado en cuanto a Número de personas naturales sancionadas directamente con 157. El primer país es Rusia con 585, es decir Venezuela tiene casi un tercio de las sanciones que tiene Rusia en ese renglón.

• El sexto país con empresas  sancionadas con 154. El primer país es Irán con 988. Es decir, Venezuela tiene casi una quinta parte de las sanciones que tiene un país como Irán.
• El cuarto país con más buques sancionados con 69. El primer país es Irán con 205. Vemos cómo Venezuela acumula casi un cuarto de las sanciones que soporta un país como Irán.
• El segundo país con más aviones penalizados con 58. El primer país es Irán con 157. De nuevo, vemos que Venezuela tiene casi un tercio del total de sanciones  que tiene Irán con respecto a aeronaves sancionadas. Recordemos que un avión de Emtrasur todavía sigue retenido en Argentina. Se trata de un Boeing 747, no es un Hércules ni un 727, es un avión de carga de gran capacidad, con este dato se puede tener una idea del impacto continental, geoestratégico y económico de las sanciones.

• Venezuela tiene 169 Organismos y Empresas públicas o privadas sancionadas.

• Como producto de las sanciones, los ingresos en dólares del país cayeron de 56 mil millones en 2013 a 743 millones de 2020. Visto en perspectiva, en siete años Venezuela perdió 99 de cada 100 dólares que ingresaban al país.

• Debido a las sanciones Venezuela perdió 44 mil millones de dólares por año, durante siete años.
• A Venezuela le fueron retenidos o confiscados  activos y recursos que estaban fuera del país, por un monto de más de 30 mil millones de USD. Estos recursos pueden desglosarse así: 7.000 Millones de USD líquidos, congelados en bancos. 5.000 Millones de USD retenidos en el FMI. 2.000 Millones de USD en 31 toneladas de oro confiscadas por Inglaterra. 10.000 Citgo Corp. confiscada por EE.UU.
 

• Producto de esta guerra económica despiadada, entre enero de 2015 y junio de 2020, la producción de PDVSA cayó 87 %, pasando de un promedio 2,4 millones de barriles diarios a 339 mil barriles diarios en junio de 2020. Investigaciones económicas estiman en 214 mil millones de dólares las pérdidas de la industria petrolera debido a la caída de la producción, a las sanciones, la guerra de precios y el sabotaje contra PDVSA.

• Entre 2015 y 2022 se dejaron de producir 3.995 millones de barriles, por eso la nación dejó de percibir 232.000 millones de dólares.
Ahora bien, ante tan gigantesca e inconmensurable agresión a nuestro país ¿Cómo es posible que haya personas que no vean esta realidad? . 
 
ALGUNOS ELEMENTOS QUE LIMITAN LA PERCEPCIÓN DE LAS SANCIONES
Desde estas líneas suponemos que uno de los elementos que puede limitar la real percepción de las sanciones en el pueblo es la representación social que a nivel lingüístico se tiene de los téminos que se usan al respecto. La misma palabra “Sanción” es un término que refiere suavidad si lo ponemos en comparación con el término relacionado el cual es “Castigo”. En la escuela se nos decía; “Su conducta no amerita un castigo, pero le vamos a dar una sanción”. En todo caso la idea que se tiene de que la sanción no es algo grave puede estar circulando por la mente de algunos venezolanos.
Otro elemento que puede favorecer la confusión es el uso de varios términos para referirse al fenómeno. Por ejemplo, ¿Sanción y Medidas Coercitivas Unilaterales son lo mismo? Ciertamente no lo son, pero la diferencia y el desconocimiento entre estos términos puede favorecer la banalización del tema y a no darle la importancia que merece. Aunque la Ley Antibloqueo en su artículo 4 define y categoriza estos dos términos, lo cierto es que el común de la población todavía los ve como algo muy lejano y abstracto.
Observemos otro elemento se refiere a lo tangible de las sanciones. ¿Cuáles son las sanciones? ¿Qué cosas no se pueden hacer? ¿Por qué hay transacciones con otros países que si se pueden hacer? Estas respuestas quedan en el reino de la entelequia y de la abstracción. Se necesita buen conocimiento de cómo funcionan las sanciones y un Nivel intelectual, por lo menos Normal-Promedio, para entender el mecanismo de acción de las sanciones. En las RRSS vimos un video en el que mostraban la llegada de los carros iraníes y una voz en off con tono socarrón farfullaba: “Miren todos esos carros nuevecitos ¿Dónde están las sanciones?”. Recordemos que no es exagerado pensar que cualquier video que circula por las RRSS haya sido hecho en un laboratorio de Guerra Cognitiva. Decir que la llegada al país de un carro iraní constituye una muestra de que no existen las sanciones es ciertamente un exabrupto. Es como decir que no estamos bloqueados porque tenemos el apoyo de médicos cubanos. 

LA MENTIRA

Una rápida búsqueda en internet del tema de las sanciones a Venezuela nos lleva a Wikipedia, que a primera vista nos dice para quién trabaja. Esta enciclopedia digital, luego de una serie de artimañas para legitimar las sanciones, nos dice:
“Las sanciones incluyeron el congelamiento de las cuentas y bienes de los individuos, la prohibición de transacciones con los mismos, confiscación de bienes, embargos de armas y prohibiciones de viaje. David Smolansky ha declarado que las sanciones *se enfocaban en Maduro y en las élites del chavismo, mientras que tenían poco impacto en los venezolanos promedio*, y The Washington Post describió que las carencias en Venezuela preceden desde hace mucho, a las sanciones de Estados Unidos impuestas recientemente.
Durante la crisis presidencial de Venezuela, Estados Unidos aplicó sanciones adicionales a las industrias del petróleo, el oro, la minería y la banca. Un reporte de las Naciones Unidas reporta que a pesar de que las nuevas sanciones podían empeorar la crisis en Venezuela, "la crisis socioeconómica llevaba varios años desarrollándose previo a la imposición de las sanciones".
En abril de 2019, Human Rights Watch y la Facultad de Salud Pública de Johns Hopkins Bloomberg publicaron un reporte conjunto observando que las sanciones iniciales no estaban dirigidas a la economía venezolana de ninguna manera, agregando que las sanciones impuestas en 2019 podían empeorar la situación, pero que "la crisis las precedía".
(https://es.wikipedia.org/wiki/Sanciones_internacionales_durante_la_crisis_en_Venezuela)
Luego de acuñar una supuesta “crisis presidencial” en Venezuela, el escrito se dirige a banalizar el impacto de las sanciones, a decir que las sanciones estaban dirigidas solamente a personajes particulares del Gobierno Bolivariano, y que no afectarían al ciudadano común, y que si había algún problema económico en el país, éste no se debía a las sanciones sino al gobierno Bolivariano, ya que “la crisis precedía a las sanciones”.
Este fue el discurso que se repitió una y otra vez, la técnica usada se llama “Inundación” y consiste en repetir un mensaje 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año, hasta sembrar en la mente de la Audiencia-Blanco, el mensaje predeterminado. Goebbels sabía muy bien lo que hacía y sus discípulos, quienes hoy dirigen la G.C. lo han copiado perfectamente. 
 
 
El presidente de Chevron para Venezuela, Javier La Rosa, firma el acuerdo con PDVSA para reactivar la producción de crudo y expandir las operaciones en el país, en Caracas, Venezuela, el 2 de diciembre de 2022. Foto: Reuters/Leonardo Fernández Viloria.



jueves, 2 de marzo de 2023

 

La oposición venezolana controla miles de millones en activos del Estado en el exterior

 Por Roberto Montoya | 09/02/2023

Juan Guaidó y su ‘gobierno interino’ fueron cesados por la propia oposición, pero esta mantiene el control de miles de millones de dólares en activos del Estado en el exterior.

Una delegación de partidos de la oposición venezolana ha visitado estos días España y otros países europeos en busca de apoyo político. Quieren presión internacional sobre Maduro para negociar en mejores condiciones. 

Después de años de boicot a los procesos electorales en Venezuela han cambiado de estrategia y líderes, y han comenzado la carrera para las elecciones presidenciales de 2024.

Hace ahora cuatro años era Juan Guaidó, autoproclamado en una calle de Caracas ‘presidente encargado’ de un ‘gobierno interino’ el que hacía ese mismo recorrido.

La autoproclamación de Guaidó del 23 de enero de 2019 en un acto público callejero en Caracas consiguió solo minutos después el reconocimiento entusiasta del Gobierno de Donald Trump, y en cascada, el de casi otros 60 países, entre ellos España.

Luego se conocerían las fuertes presiones diplomáticas que hizo Washington sobre sus aliados para conseguir ese inédito apoyo. 

Pedro Sánchez llegó a darle un ‘ultimátum’ a Maduro para que dejara el poder; José Luis Martínez Almeida y su vicealcaldesa, Begoña Villacís, le dieron la Llave de Oro de Madrid; Díaz Ayuso, la primera Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid.

La derecha le organizó durante su visita un acto público en Puerta del Sol para que agitara a la comunidad venezolana, mientras Leopoldo López, el líder del expartido de Guaidó, Voluntad Popular, llevaba meses acogido en la embajada española en Caracas tras haber roto su arresto domiciliario. Hoy vive exiliado en España.

Bajo el Gobierno de Aznar se apoyó el frustrado golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002, y en 2019, bajo el primer Gobierno del socialista Pedro Sánchez, que el PSOE ensayó en solitario, se apoyó el golpe de Guaidó contra Maduro. 

Hoy Maduro sigue siendo el presidente de Venezuela, el ‘gobierno interino’ encabezado por Guaidó fue cesado por la propia oposición y esta ha vuelto a España, pero esta vez no pidiendo que le den otro ultimátum a Maduro para que abandone el poder, sino para que se les ayude a negociar con él, presionándolo.

Le transmitieron al ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, su protesta por la decisión de nombrar nuevo embajador en Caracas tras años de mantener solo un encargado de negocios en esa plaza, porque consideran que así se da oxígeno a Maduro. 

“Si siguen nombrando embajadores, dándoles fotos, levantando sanciones a cambio de nada, se estará eternizando la dictadura”, declaraba el pasado domingo 30 de enero en Madrid el dirigente opositor Freddy Guevara, de Voluntad Popular, el mismo partido al que perteneció Juan Guaidó hasta 2020 y que sigue liderando Leopoldo López. 

Trump, que había incrementado las sanciones económicas y confiscaciones de activos de Venezuela impuestas ya por Obama en defensa de la “seguridad nacional de Estados Unidos”, pretendía con la autoproclamación circense de Guaidó institucionalizar la operación de acoso y derribo contra Maduro.

La diplomacia estadounidense aseguraba a sus aliados que con ese paso el Gobierno de Maduro caería en pocos días y que todos saldrían ganando.

Venezuela, con las reservas de petróleo más grandes del planeta era —y es— una joya codiciada por EE UU y por multinacionales de muchos países.

Solo cinco días después de la farsa de Guaidó el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el ultraderechista John Bolton, anunciaba que Washington había decidido congelar 7.000 millones de dólares de activos venezolanos en EE UU y bloquear otros 11.000 millones de dólares pertenecientes a Citgo, la filial en Estados Unidos de la poderosa petrolera estatal venezolana PDVSA. Citgo tenía en ese momento en EE UU tres refinerías, una amplia red de oleoductos y cerca de 5.000 estaciones de servicio.

Robert Palladino, entonces portavoz del Departamento de Estado, dejó claro que Guaidó como “representante legítimo del verdadero Gobierno de Venezuela” era el único con autoridad para supervisar todos los activos del Estado venezolano en Estados Unidos.

El Gobierno de Iván Duque decidió por su parte confiscar la filial de PDVSA en Colombia, Monómeros, dejando el control de la misma a Guaidó.

La UE se sumó también a la medida de Washington y congeló los activos venezolanos, y el Banco de Inglaterra se negó a su vez a entregar al Gobierno de Maduro las 31 toneladas de oro que este quería repatriar, valoradas en cerca de 930 millones de euros.

De esta manera, un hombre con corta trayectoria política al que por rotación anual entre los partidos opositores que habían constituido una Asamblea Nacional paralela a la oficial le correspondió ser presidente de la misma a partir del 5 de enero de 2019, 18 días después se convertía en ‘presidente encargado’ de Venezuela reconocido por 60 países, y controlando activos de miles de millones de dólares.

Con semejante apoyo político y económico Guaidó montó su infraestructura, nombró cargos de su fantasmagórico gobierno, nombró jueces, abrió oficinas, realizó actos públicos a lo largo y ancho de Venezuela, habló ante la Cámara de Representantes de EE UU, visitó países latinoamericanos con gobiernos conservadores… al tiempo que denunciaba machaconamente la ‘dictadura’ de Maduro y la terrible persecución que sufría.

Aún con el bloqueo económico y político, de la pandemia del covid-19, Maduro no caía, las fuerzas armadas no se resquebrajaban a pesar de los insistentes llamados a la rebelión de Guaidó. 

La desesperación le llevó, meses después, a firmar un contrato formal, con exhaustivas cláusulas, con una compañía estadounidense de mercenarios, con Silvercorp USA, presidida por Jordan Goudreau, un canadiense ex boina verde del Ejército de Estados Unidos y ex escolta de Bush. 

En estas mismas páginas de El Salto reprodujimos el texto íntegro de ese contrato firmado por Guaidó para “capturar/matar” a Nicolás Maduro, ayudar al derrocamiento de su Gobierno y seguir prestando servicios para el nuevo gobierno al menos hasta un año después.

Cuando todos los detalles del operativo previsto para derrocar a Maduro parecían ultimados, Guaidó y sus colaboradores comenzaron a dudar de la capacidad real de la empresa de mercenarios para llevar a cabo un plan de tanto calado y decidieron anularlo. Antes habían desechado también las propuestas de otras empresas militares privadas por dudas similares.

Sin embargo, en este caso, el director de Silvercorp USA decidió no quedarse con los brazos cruzados. Con los 50.000 dólares de adelanto que había recibido ya había desplazado a algunos de sus hombres a Colombia, cerca de la frontera con Venezuela, a entrenar a decenas de efectivos que participarían en el plan.

Meses después, el 3 de mayo de 2020, y según sus propias palabras, autofinanciando la operación, Jordan Goudreau lanzaba una esperpéntica ‘invasión’ de Venezuela por mar con lanchas neumáticas y hombres fuertemente armados. 

Era el inicio de la Operación Gedeón que contaba supuestamente con apoyos en el interior de Venezuela para poder secuestrar a Maduro y trasladarlo a EE UU, como se hizo con el general Noriega con la invasión de Panamá en 1989, al tiempo que se controlaban todos los puntos estratégicos claves.

El Gobierno del ultraderechista Iván Duque, como antes su mentor, Álvaro Uribe, siempre ofreció Colombia como territorio de asilo y plataforma de agresión a Venezuela a militares venezolanos rebeldes y paramilitares.

Los protagonistas de la Operación Gedeón encontraron resistencia al desembarcar, ocho de ellos  murieron en el intento y varios más fueron capturados, entre ellos ex miembros de las Fuerzas Especiales de EE UU pertenecientes a Silvercorp y también algunos militares venezolanos opositores. Días después fueron capturados más de 30 de sus contactos en Venezuela.

La gran sorpresa fue que el propio Goudreau decidió hablar en canales de Youtube de la oposición venezolana en Miami, y allí dijo que esa operación, mal planificada y con escasos recursos fue la opción desesperada que tomó para “liberar Venezuela”, tras la ‘traición’ de Guaidó.

La intentona se producía, casualmente, un mes y medio después de que Trump ofreciera diez millones de dólares por la cabeza de Maduro y algunos de sus principales colaboradores.

Goudreau denunció a Guaidó por “incumplimiento de contrato”, un contrato de 212,9 millones de dólares que mostró públicamente y cuya existencia reconocieron posteriormente estrechos colaboradores del ‘presidente encargado’ que habían participado directamente en la negociación de  sus detalles.

La Casa Blanca tildó de ‘chapuza’ la caricatura de invasión, pero el secretario del Departamento de Estado, Mike Pompeo, salió en defensa de los mercenarios capturados: “Si el régimen de Maduro decide retenerlos, utilizaremos todas las herramientas que tengamos disponibles para tratar de traerlos de regreso”.

Y pocos días después, el 18 de mayo, el jefe del Comando Sur de EE UU, el almirante Craig Faller, anunciaba que varias naves de guerra estadounidenses estaban en máxima alerta en el Caribe por la llegada prevista para días después de cuatro buques cisterna iraníes que transportaban combustible a Venezuela, asfixiada por el bloqueo energético.

La revelación de los detalles de las reuniones de Guaidó y sus colaboradores con Silvercorp publicados por medios de comunicación estadounidenses no provocaron sin embargo que ningún país retirara el apoyo oficial que le habían dado al ‘presidente encargado’.

El polémico líder opositor siguió actuando como tal pero ya había había quedado tocado. Algunos de los socios de la coalición opositora no compartían sus intentonas golpistas violentas, la ya crónica división interna de la oposición aumentó aún más.

Algunos de los partidos miembros de la coalición aceptaron por primera vez las propuestas de diálogo del Gobierno de Maduro, lo que supuso para este una gran victoria, un balón de oxígeno.

La estrategia de La Salida, la opción ultra que adoptó la oposición a partir de 2014 encabezada por Leopoldo López, Juan Guaidó y Corina Machado para derrocar por la fuerza a Maduro con movilizaciones callejeras violentas se había demostrado un rotundo fracaso.

A pesar de esa división en las filas opositoras estas no lograron consensuar un líder alternativo a Guaidó para seguir presidiendo el ‘gobierno interino’ pero poco a poco este fue perdiendo más apoyos en el exterior. Aunque ninguno de los 60 países que en su momento lo reconoció como ‘presidente encargado’ en enero de 2019 gradualmente fueron eludiendo compromisos con él y finalmente la gran mayoría dejaron de llamarlo ‘presidente encargado’ y pasaron a calificarlo ‘líder opositor’.

El propio Trump mostró públicamente su desilusión con Guaidó y dejaron de tenderse alfombras rojas a sus pies aunque aún se le siguió reconociendo como el único interlocutor válido.

Maduro logró sobrevivir a pesar de todos los augurios, jugó bien sus cartas, y a costa de abandonar importantes valores del chavismo original, de grandes concesiones al gran capital, de giros y giros en su política económica y de un creciente autoritarismo e intolerancia extrema con la oposición interna, consiguió resistir en su cargo.

De esta manera pudo convocar y ganar con amplio margen las elecciones parlamentarias, a gobernadores y alcaldías de diciembre de 2020, que una vez más Guaidó, su formación y los principales partidos de la oposición  boicotearon. 

El sector más radical seguía sosteniendo que no participaría en ningún proceso electoral organizado por ‘el usurpador de Miraflores’.

Maduro persistió en su política de dividir a la oposición y logró en agosto de 2021 y gracias a la mediación de Noruega sellar un memorando de entendimiento con varios partidos opositores más moderados y pragmáticos para convocar elecciones regionales el 21 de noviembre de ese año. 

Esos grupos, aglutinados electoralmente en la llamada Plataforma Unitaria, dieron un giro radical a la virulenta oposición que había sido su característica desde la aparición de Hugo Chávez en la escena política a fines de los años 90.

Ante la crisis energética mundial la Administración Biden ha iniciado hace tiempo negociaciones de segundo nivel con Venezuela para ver la posibilidad de levantar algunas de las sanciones a cambio de que Venezuela aumente su producción de petróleo y ayude en la OPEP a bajar el precio del crudo. 

En contra de los deseos del sector más radical de la oposición Washington ha aceptado ceder a Naciones Unidas parte de los activos del Estado venezolano que mantiene congelados, con la condición de que estos sean utilizados exclusivamente para pagar medicinas y ayuda humanitaria.

Los grandes cambios en política económica, la dolarización y liberalización del mercado han logrado reducir notablemente la hiperinflación y Venezuela vuelve a crecer, aunque a costa de haber agudizado la desigualdad social en el país. La nueva ola de gobiernos progresistas en la región le permite a Maduro romper el aislamiento internacional.

Guaidó intentó por todos los medios que los partidos de la oposición que controlan la Asamblea General paralela —y sin capacidad real alguna— mantuvieran su ‘gobierno interino’ y a él como presidente del mismo, pero su voz no fue escuchada. 

Desde 2019 hubo muchas acusaciones de corrupción, de desviación de dinero público venezolano para bolsillos personales y Guaidó se vio obligado el pasado 26 de enero a explicar en rueda de prensa que el presupuesto de su ‘gobierno’ “no alcanzó los 150 millones de dólares”, retirado de una cuenta del Estado venezolano en EE UU.

En un comunicado conjunto de fines de diciembre pasado, los partidos Acción Democrática, Movimiento por Venezuela, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, aseguraron que a pesar de la eliminación del ‘gobierno interino’ por votación de 72 de los 112 diputados de la Asamblea Nacional paralela que en su día habían apoyado a Guaidó no afectaría al control de los activos del Estado venezolano en el exterior. “La protección de los activos del Estado venezolano en el extranjero está garantizada. Estos nunca llegarán a las manos del chavismo”, aseguraron.

De esta forma la oposición negocia desde noviembre pasado en México con los representantes del Gobierno de Maduro poniendo sobre la mesa como cartas fuertes las 31 toneladas de oro bloqueadas por el Banco de Inglaterra y los miles de millones de dólares congelados igualmente en cuentas en Estados Unidos y Europa.

Tras la eliminación del ‘gobierno interino’ en los primeros días de enero pasado la Asamblea Nacional paralela ha elegido como nuevas lideresas para el periodo 2023-2024 a tres legisladoras exiliadas: Dinorah Figueras, del partido Primero Justicia, como presidenta de la AN; Marianela Fernández, de Un Nuevo Tiempo, y Auristela Vásquez, de Acción Democrática. 

Esos tres partidos, conocidos como G3, fueron quienes promovieron la votación del 30 de diciembre pasado que acabó con el ‘gobierno’ del autoproclamado ‘presidente encargado’ Juan Guaidó. 

Voluntad Popular, el partido que sigue liderando desde España el opositor Leopoldo López y al que perteneció Guaidó, votó en contra de la eliminación del ‘gobierno interino’ y del nombramiento de la nueva junta directiva.

España y el resto de la UE tienen nuevamente una gran oportunidad frente a la nueva etapa abierta en Venezuela para rectificar sobre la postura interesada y a su vez sumisa con Washington que han mantenido y que tanto ha ayudado a agudizar la ya crítica situación económica y social venezolana.


 

viernes, 24 de febrero de 2023

 

La creciente presencia militar de la OTAN en América Latina y el Caribe 


 

Fuentes: Rebelión En los tiempos que corren, se ha hecho usual hablar de la expansión de la OTAN “hacia el este de Europa”, lo cual siendo efectivo, es un concepto reduccionista. 
 

Lo cierto es que desde el fin del mundo bipolar, Estados Unidos, sintiéndose dueño del mundo, ha usado a la OTAN para expandirse por todo el planeta. Pruebas de ello son la firma del Tratado AUKUS (Australia, Reino Unidos y Estados Unidos), la creación del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD) formado por Australia, India, Japón y Estados Unidos y la Alianza de inteligencia de los Cinco Ojos (Estados Unidos, Reino Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia) como instrumentos de expansión militar de la OTAN en Asia y Oceanía.

Otro tanto ocurre en América Latina y el Caribe, en la que Estados Unidos está iniciando un agresivo plan de expansión a lo largo de todas las latitudes y longitudes de la región. En tres entregas, queremos aportar algunos datos que permiten confirmar la anterior aseveración

A finales del año pasado Estados Unidos tenía instaladas 12 bases militares en Panamá, 12 en Puerto Rico, 9 en Colombia, 8 en Perú, 3 en Honduras, 2 en Paraguay, así mismo hay instalaciones de este tipo en Aruba, Costa Rica, El Salvador, Cuba (Guantánamo), y Perú entre otros países, al mismo tiempo en que orienta su búsqueda para el cubrimiento total de la superficie terrestre y marítima de la región. 


 

En las aguas territoriales argentinas y en las islas Malvinas, que fueron usurpadas por el Reino Unido, hay presencia de la OTAN integrada en un sistema formado por bases en las islas de Ascensión, Santa Elena y Tristán da Acuña que “resguarda” todo el Atlántico desde el norte hasta la zona antártica.

Según un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos citado por el portal venezolano Misión Verdad desde mayo del año 2022 Reino Unido está conformando un “triángulo estratégico de control” del extremo sur de Sudamérica. Mientras que al sur de Malvinas, operan submarinos nucleares. Además que “Francia y Estados Unidos organizan regularmente maniobras militares conjuntas en la región”.

Durante los últimos años, y sobre todo después de la llegada de la generala Laura Richardson a la jefatura del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos en octubre de 2021 los niveles de agresividad injerencista de Washington en la región se han incrementado ostensiblemente. Esto coincidió con el arribo al poder de Joe Biden quien ha implementado una activa política de sustitución del tradicional (y natural) protagonismo del Departamento de Estado en la actividad diplomática que comenzó a ser ocupada por el Pentágono, el Consejo de Seguridad Nacional y hasta por la CIA. Cada vez es mayor el número de funcionarios provenientes de estas instancias que ocupan puestos de embajador en América Latina y el Caribe. 


 

La estrategia de Estados Unidos está encaminada a fortalecer su presencia en la región. En perspectiva, han cobrado particular importancia el Atlántico Sur dada su cercanía a la Antártida que está regulada por un tratado que fenece en 1941, el Amazonas principal reserva de oxígeno y biodiversidad del planeta y la triple frontera donde se encuentra el acuífero guaraní, mayor reservorio de agua del mundo.

Esto es lo que da sentido a los intentos de Estados Unidos de reinstalar la guerra fría en la región, esta vez en contra de China y Rusia. Esta lógica explica la decisión de instar a seis países latinoamericanos a donar su equipamiento militar ruso a Ucrania, excluyendo -por supuesto- de esta solicitud a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Richardson advirtió que después de China, Rusia es el adversario número dos de Estados Unidos en la región, recalcando el gran valor estratégico de la misma para su país.

La generala estadounidense ha denominado a China como “actor estatal maligno” después que 21 de los 31 países de la región se han adherido a la iniciativa china de la Franja y la Ruta, al mismo tiempo que se ha incrementado la inversión de Beijing en infraestructuras críticas como puertos de aguas profundas, la investigación espacial o las telecomunicaciones, con las redes 5G y la empresa Huawei.

Richardson ha resaltado el papel “protector“ que va a ejercer Estados Unidos sobre la región porque ser buenos vecinos pasa por “cuidar el uno al otro” lo cual “obliga” a Washington a hacerse cargo de luchar contra las redes de delincuencia organizada que se dedican a la trata de personas, el contrabando de droga, la tala no reglamentada y la minería ilegal y especialmente “porque es una región rica en recursos y tierras raras, con el llamado Triángulo del Litio que posee el 60% de las reservas mundiales (en Argentina, Bolivia y Chile) un metal muy necesario para la tecnología”. 


 

De la misma manera, Richardson ha dicho que a Estados Unidos le interesa el petróleo (dadas las grandes reservas encontradas en Guyana y las mayores del mundo existentes en Venezuela) así como el cobre y el oro de la región, Igualmente es preocupación de Estados Unidos que el oxígeno y el 31% de agua dulce de la Tierra se encuentra en el Amazonas. Por todo esto –según ella- se debe mantener alejada a China que se ha convertido en principal socio comercial de varios países de la región.

Esta lógica se inserta en la Estrategia de “disuasión integrada” de Estados Unidos, una modalidad renovada de la Doctrina de Seguridad Nacional que se propone agrupar bajo conducción del Pentágono “todas las capacidades tanto civiles como militares de gobiernos, empresas, sociedad civil y academia de Estados Unidos y de todos sus aliados”.

En la XV Conferencia de ministros de defensa de las Américas realizada en Brasil en julio de 2022, el secretario de Defensa, Lloyd Austin presentó esta estrategia a sus pares de la región. Dos meses después, en septiembre, Richardson insistió con ella ante 14 jefes militares en la Conferencia de Defensa de América del Sur.

 


El interés de Estados Unidos tiene una perspectiva regional que se sustenta en la necesidad de su control desde que hace 200 años cuando fue enunciada la Doctrina Monroe. Pero en la perspectiva global, las fuerzas armadas latinoamericanas constituyen un potencial combativo que no puede ser desestimado. En 2018, Brasil contaba con 334 mil militares activos, Colombia con 200 mil y Argentina con 51 mil. La OTAN cuenta con 3,5 millones de activos entre personal militar y civil. Según el centro de estudios CELAG, tan solo Brasil y Colombia aportarían más activos a la OTAN que los miembros europeos anexados en la década de 1990. En este sentido vale hacer la comparación, considerando que por ejemplo Argentina tiene activos similares a los de Bulgaria (24 mil 800) y República Checa (25 mil) juntos.

Para entender mejor toda esta situación y conocer la intensa actividad imperial para controlar el espacio latinoamericano y caribeño, vale hacer una revisión de la forma como se ha ido materializando la intervención de Estados Unidos y la OTAN en algunos países de la región:

Paraguay

El Plan Maestro para la Navegabilidad del río Paraguay es una iniciativa del gobierno de ese país para “maximizar la utilización de esa vía navegable”, pero fue el embajador de Estados Unidos Marc Ostfield quien hizo el anuncio. La obra está siendo apoyada por capitales de Estados Unidos y será llevada adelante gracias a los servicios del Cuerpo de Ingenieros del Ejército norteamericano, lo cual generó gran preocupación en Argentina que considera que tal decisión va a significar un control del territorio por parte de fuerzas extranjeras. De más está decir la relevancia de la zona que forma parte de la Cuenca del Plata, la quinta reserva de agua dulce más importante del mundo en extensión

Así mismo, Washington no ceja en sus añejas intenciones de instalar una base militar en la Triple Frontera (Argentina-Paraguay-Brasil), con la excusa del combate al terrorismo internacional y al narcotráfico. En ese marco, los intentos de militarizar la región y cambiar las “reglas de juego” para que Estados Unidos pueda establecer territorios bajo su control permanente son considerados en Argentina como sumamente peligrosos. Así mismo, algunos líderes políticos locales han expresado preocupación de que su región se vea sumida en una lógica de confrontación entre Estados Unidos y China.

Aunque el gobierno paraguayo ha dicho que el proyecto comprende «una cooperación con especialistas de Estados Unidos» que incluirá el estudio de los ríos, pero que no contempla una cooperación de carácter militar, la total subordinación de Asunción a Estados Unidos hace dudar de esa aseveración. En términos geopolíticos también se considera el hecho de que Paraguay es el único país de América del Sur que no tiene relaciones con China.

 


Argentina

Desde la perspectiva argentina la decisión de Asunción de atraer a las fuerzas armadas de Estados Unidos para avanzar en la navegabilidad del río Paraguay se relaciona hoy con el creciente comercio de alimentos, lo cual, en el marco de la guerra en Ucrania, se volvió estratégico.

 El fin de la hidrovía es permitir la navegación de naves de gran calado con grandes volúmenes de carga los 365 días del año, rectificando el trayecto y eliminando islas y otros obstáculos. La presencia de especialistas del Ejército de Estados Unidos le da al proyecto un carácter muy distinto a lo que originalmente se presentó como una obra civil.

Por otra parte, Estados Unidos ha mostrado preocupación porque el Estado argentino se propone realizar una nueva licitación para el dragado del río Paraná, (que recibe aguas del Paraguay) y algunas de las empresas que intentarán ganarla, son de origen chino.

Para Estados Unidos la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay es de primordial importancia, El Comando Sur manifestó haber identificado fuentes de financiación de “organizaciones terroristas” basadas en Asia Occidental, mencionando al Hezbolá libanés y al Hamás palestino. Para contrarrestar esta supuesta amenaza se creó un mecanismo multilateral denominado 3+1 con los tres países sudamericanos y Estados Unidos.

Washington también ha manifestado sumo interés en la Patagonia argentina. En ese marco el pasado 8 de agosto el embajador de Estados Unidos en el país asistió en la ciudad de Neuquén (ubicada a unos 1140 Km. al suroeste de Buenos Aires) a una reunión con representantes de las corporaciones petroleras más poderosas del mundo.

Cuatro años antes, en 2018 se anunció la construcción de instalaciones diversas, en un predio fiscal bajo dirección y financiamiento del Comando Sur de Estados Unidos. Aunque su embajada en Argentina se apresuró a informar que las obras eran parte de un proyecto de “ayuda humanitaria” cuyo objetivo era mejorar la capacidad de respuesta de Neuquén frente a desastres naturales, la sociedad civil neuquina ha rechazado tal idea, toda vez que la misma se ha caracterizado por el secreto, la falta de información y la ausencia de comunicación en torno a saber qué ha obtenido Argentina a cambio de la cesión de dicho territorio en una zona que es considerada de alto valor estratégico.

El proyecto caracterizado de “base militar camuflada” según un reporte del periodista Ariel Noyola Rodríguez publicado en el portal RT forma parte de una estrategia de alcance continental que se ha caracterizado como una novedosa forma de intervención militar en la región: el programa de ‘Asistencia Humanitaria y Respuestas a Desastres Naturales’, auspiciado por el Comando Sur de Estados Unidos,

Por otra parte, no se puede obviar en este análisis que parte del territorio argentino se encuentra ocupado por la fuerza la OTAN. En Malvinas se encuentras dislocados entre 1500 y 2000 efectivos militares británicos, algunos de forma permanente, así como aviones caza bombarderos de última generación.

 

Lo que Ucrania necesita aprender de Afganistán sobre las guerras de poder.

Fuentes: Polítika / Nueva Economía Mundial


Lo que los europeos necesitan aprender es que la UE no es sino un Protectorado de EEUU. Muchos discursos sobre la «democracia», pero las decisiones se toman en Washington.

Lo sorprendente es la pasividad y la docilidad de los dirigentes europeos tanto de derecha como de ‘izquierda’. El general de Gaulle decía que la OTAN no es sino un ministerio de colonias…

El mayor enemigo del desarrollo económico es la guerra. Si el mundo cae aún más en el conflicto global, nuestras esperanzas económicas y nuestra propia supervivencia podrían estallar en llamas. El Boletín de los Científicos Atómicos ha movido las manecillas del Reloj del Juicio Final a solo 90 segundos para la medianoche.

El mayor perdedor económico del mundo en 2022 fue Ucrania, donde la economía se derrumbó en un 35% según el Fondo Monetario Internacional. La guerra en Ucrania podría terminar pronto y podría comenzar la recuperación económica, pero esto depende de que Ucrania comprenda su situación como víctima de una guerra de poder entre Estados Unidos y Rusia que estalló en 2014.

Estados Unidos ha estado armando y financiando fuertemente a Ucrania desde 2014 con el objetivo de expandir la OTAN y debilitar a Rusia. Las guerras de poder de Estados Unidos generalmente duran años e incluso décadas, y dejan en escombros a países que son campos de batalla como Ucrania.

 


A menos que la guerra de poder termine pronto, Ucrania se enfrenta a un futuro terrible. Ucrania necesita aprender de la horrible experiencia de Afganistán para evitar convertirse en un desastre a largo plazo. También podría considerar las guerras de poder de EEUU en Vietnam, Camboya, Lao PDR, Irak, Siria y Libia.

A partir de 1979, EEUU armó a los muyahidines (combatientes islamistas) para hostigar al gobierno respaldado por los soviéticos en Afganistán. Como explicó más tarde el asesor de seguridad nacional del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, el objetivo de Estados Unidos era provocar la intervención de la Unión Soviética para atraparla en una guerra costosa. El hecho de que Afganistán sería un daño colateral no preocupaba a los líderes estadounidenses.

El ejército soviético entró en Afganistán en 1979 como esperaba Estados Unidos, y luchó durante la década de 1980. Mientras tanto, los combatientes respaldados por Estados Unidos establecieron al-Qaeda en la década de 1980 y los talibanes a principios de la década de 1990. La “trampa” estadounidense a la Unión Soviética había tenido un efecto boomerang.

En 2001, Estados Unidos invadió Afganistán para luchar contra al-Qaeda y los talibanes. La guerra de EEUU continuó durante otros 20 años hasta que EEUU finalmente se fue en 2021. Aun continúan las operaciones militares esporádicas de EEUU en Afganistán.

 


Afganistán está en ruinas. Mientras que EEUU desperdició más de $ 2 billones de desembolsos militares de EEUU, Afganistán está empobrecido, ¡con un PIB de 2021 por debajo de $ 400 por persona! Como “regalo” de despedida a Afganistán en 2021, el gobierno de EEUU se apoderó de las pequeñas tenencias de divisas de Afganistán, paralizando el sistema bancario.

La guerra de poder en Ucrania comenzó hace nueve años cuando el gobierno de EEUU respaldó el derrocamiento del presidente de Ucrania, Viktor Yanukovych. El pecado de Yanukovych desde el punto de vista de EEUU fue su intento de mantener la neutralidad de Ucrania a pesar del deseo de EEUU de expandir la OTAN para incluir a Ucrania (y Georgia). El objetivo de Estados Unidos era que los países de la OTAN rodearan a Rusia en la región del Mar Negro. Para lograr este objetivo, Estados Unidos ha estado armando y financiando masivamente a Ucrania desde 2014.

Los protagonistas estadounidenses de entonces y ahora son los mismos. La persona clave del gobierno de EEUU en Ucrania en 2014 fue la subsecretaria de Estado Victoria Nuland, quien hoy es subsecretaria de Estado. En 2014, Nuland trabajó en estrecha colaboración con Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional del presidente Joe Biden, quien desempeñó el mismo papel para el vicepresidente Biden en 2014.

Estados Unidos pasó por alto dos duras realidades políticas en Ucrania. La primera es que Ucrania está profundamente dividida étnica y políticamente entre los nacionalistas que odian a Rusia en el oeste de Ucrania y los rusos étnicos en el este de Ucrania y Crimea.


 

La segunda es que la ampliación de la OTAN a Ucrania cruza una línea roja rusa. Rusia luchará hasta el final y escalará según sea necesario para evitar que Estados Unidos incorpore a Ucrania a la OTAN.

Estados Unidos afirma repetidamente que la OTAN es una alianza defensiva. Sin embargo, la OTAN bombardeó al aliado de Rusia, Serbia, durante 78 días en 1999 para separar a Kosovo de Serbia, después de lo cual Estados Unidos estableció una base militar gigante en Kosovo. Las fuerzas de la OTAN derrocaron de manera similar al aliado ruso Muamar Gadafi en 2011, lo que provocó una década de caos en Libia. Rusia ciertamente nunca aceptará a la OTAN en Ucrania.

A fines de 2021, el presidente ruso, Vladimir Putin, planteó tres demandas a los EEUU: Ucrania debería permanecer neutral y fuera de la OTAN; Crimea debería seguir siendo parte de Rusia; y el Donbas debería volverse autónomo de acuerdo con el Acuerdo de Minsk II.

El equipo Biden-Sullivan-Nuland rechazó las negociaciones sobre la ampliación de la OTAN, ocho años después de que el mismo grupo respaldara el derrocamiento de Yanukovych. Con las demandas de negociación de Putin rechazadas rotundamente por Estados Unidos, Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022.

 


En marzo de 2022, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, pareció comprender la terrible situación de Ucrania como víctima de una guerra de poder entre Estados Unidos y Rusia. Declaró públicamente que Ucrania se convertiría en un país neutral y pidió garantías de seguridad. También reconoció públicamente que Crimea y Donbas necesitarían algún tipo de tratamiento especial.

El primer ministro de Israel en ese momento, Naftali Bennett, se involucró como mediador, junto con Turquía. Rusia y Ucrania estuvieron cerca de llegar a un acuerdo. Sin embargo, como Bennett ha explicado recientemente, Estados Unidos “bloqueó” el proceso de paz.

Desde entonces, la guerra se ha intensificado. Según el reportero de investigación estadounidense Seymour Hersh (*), los agentes estadounidenses volaron los oleoductos de Nord Stream en septiembre, afirmación negada por la Casa Blanca. Más recientemente, EEUU y sus aliados se han comprometido a enviar tanques, misiles de largo alcance y posiblemente aviones de combate a Ucrania.

La base para la paz es clara. Ucrania sería un país neutral fuera de la OTAN. Crimea seguiría siendo el hogar de la flota naval del Mar Negro de Rusia, como lo ha sido desde 1783. Se encontraría una solución práctica para Donbas, como una división territorial, autonomía o una línea de armisticio.

Lo más importante, la lucha se detendría, las tropas rusas abandonarían Ucrania y la soberanía de Ucrania estaría garantizada por el Consejo de Seguridad de la ONU y otras naciones. Dicho acuerdo podría haberse alcanzado en diciembre de 2021 o en marzo de 2022.


 

Sobre todo, el gobierno y el pueblo de Ucrania le dirían a Rusia y EEUU que Ucrania se niega a seguir siendo el campo de batalla de una guerra de poder. Frente a las profundas divisiones internas, los ucranianos de ambos lados de la división étnica lucharían por la paz, en lugar de creer que un poder externo les ahorrará la necesidad de llegar a un compromiso.

Nota:

(*) Seymour Hersh es un periodista estadounidense que recibió el Premio Pulitzer al mejor periodista. Ahora, como sus investigaciones han demostrado la pesada responsabilidad de EEUU en la guerra de Ucrania… han lanzado una campaña de desprestigio en su contra.

Jeffrey D. Sachs. Economista estadounidense, profesor en la Universidad de Columbia (New York) – Consultor especial del Secretario General de las Naciones Unidas Antonio Guterres.

¿Quién teme a Pedro Castillo?

 

    


¿Quién teme a Pedro Castillo?




Pedro castillo

Lo que pasó en las elecciones peruanas es quizás lo más parecido a la «tempestad en los Andes» anunciada por Luis E. Valcárcel en un libro ya clásico prologado por José Carlos Mariátegui. Atraído por la idea de «mito», Mariátegui terminaba escribiendo: «Y nada importa que para unos sean los hechos los que crean la profecía y para otros sea la profecía la que crea los hechos».

Lo ocurrido el pasado 6 de junio no es sin duda un levantamiento indígena como el que imaginó Valcárcel, ni tampoco uno como lo imaginara Mariátegui, como partero del socialismo. Pero fue un levantamiento electoral del Perú andino profundo, cuyos efectos cubrieron todo el país.



 

Pedro Castillo Terrones está lejos de ser un mesías, pero apareció en la contienda electoral «de la nada», como si fuera uno. Con los resultados del domingo, está próximo a transformarse en el presidente más improbable. No porque sea un outsider –el país está lleno de ellos desde que el «chino» Alberto Fujimori se hiciera con el poder en 1990, tras derrotar a Mario Vargas Llosa–, sino por su origen de clase: se trata de un campesino cajamarquino atado a la tierra que, sin abandonar nunca ese vínculo con el monte, se sobrepuso a dificultades diversas y llegó a ser maestro rural; en los debates presidenciales cerraba sus intervenciones con el latiguillo «palabra de maestro». 

Desde el magisterio, Castillo saltó al escenario nacional en 2017, con una combativa huelga de maestros contra la propia dirección sindical. Un reciente documental, titulado precisamente «El profesor», da varias pistas sobre su propia persona, su familia y su entorno. A diferencia de Valcárcel, cuyo indigenismo se insertaba en la disputa de elites –la cuzqueña andina y la limeña «blanca»–, Castillo proviene de un norte mucho más marginal en términos de la geopolítica peruana. Su identidad es más «provinciana» y campesina que estrictamente indígena. Desde allí conquistó al electorado del sur andino y atrajo también, aunque en menor proporción, el voto popular limeño.


 

Por eso, cuando Keiko Fujimori aceptó el desafío de ir a debatir hasta la localidad de Chota y dijo con disgusto «Tuve que venir hasta aquí», la frase quedó como uno de los traspiés de su campaña. Castillo había logrado sacar la política de Lima y llevarla a los rincones lejanos y aislados del país, que recorrió uno a uno en su campaña con un lápiz gigante entre las manos. 

La irrupción de Castillo en la primera vuelta –con casi 19% de los votos– generó una verdadera histeria en los sectores acomodados de la capital. Y acorde a la actual moda del anticomunismo zombi, se expresó en un generalizado «No al comunismo», manifestado incluso con carteles gigantes en las calles. No escaseó tampoco el racismo. Perú parece tener menos pruritos para expresarlo en público que los vecinos Ecuador o Bolivia.


 

Por ejemplo, el «polémico» periodista Beto Ortiz echó a la diputada de Perú Libre Zaira Arias de su set televisivo, mostrando que la «corrección política» no llegó a sectores de las elites limeñas. Luego la llamó «verdulera» y más tarde se disfrazó de indio –con su histrionismo habitual– para darle la bienvenida de manera socarrona al «nuevo Perú» de Pedro Castillo. 

La candidatura de Castillo fue, además, víctima constante del «terruqueo» (acusación de vínculos con el terrorismo) por sus alianzas sindicales durante la huelga de maestros y, sin experiencias previas en el terreno electoral, de sus propios tropiezos en entrevistas.

Como escribió Alberto Vergara en el New York Times: «Quienes utilizaron de manera más alevosa la política del miedo fueron los del campo fujimorista, las clases altas y los grandes medios de comunicación. Empresarios amenazaban con despedir a sus trabajadores si Castillo vencía; ciudadanos de a pie prometían dejar sin trabajo a su servicio doméstico si optaban por Perú Libre; las calles se llenaron de letreros invasivos y pagados por el empresariado alertando sobre una inminente invasión comunista». Hasta Mario Vargas Llosa abandonó su tradicional antifujimorismo –por el que incluso había llamado a votar por Ollanta Humala en 2011– y decidió darle una oportunidad a una candidata de apellido Fujimori.


 

Castillo está lejos de provenir de una cultura comunista. Militó varios años en la política local bajo la sigla de Perú Posible, el partido del ex-presidente Alejandro Toledo, y si bien se postuló por Perú Libre, no es un orgánico de este partido, que nació originalmente como Perú Libertario. Perú Libre se define como «marxista-leninista-mariateguista», pero muchos de sus candidatos niegan ser «comunistas».

El líder del partido, Vladimir Cerrón, definió el movimiento que se alineó detrás de Castillo como una «izquierda provinciana», opuesta a la izquierda «caviar» limeña. Castillo es un católico «evangélico compatible»: su esposa e hija son activas participantes en la evangélica Iglesia del Nazareno y él mismo se suma a sus oraciones. En la campaña se posicionó repetidamente contra el aborto o el matrimonio igualitario, aunque hoy varios de sus técnicos y asesores provienen de la izquierda urbana liderada por Verónika Mendoza, con visiones sociales progresistas. Habrá que ver la convivencia de tendencias en el futuro gobierno de Castillo, que no se anuncia fácil.

Castillo se autodefine también como «rondero», en referencia a las rondas campesinas creadas en Cajamarca en los años 70 para enfrentar el abigeato y que se replicaron luego en el país en los años 80 para hacer frente a la guerrilla de Sendero Luminoso, y funcionan muchas veces como instancia de autoridad en el campo. 

La incertidumbre de un futuro gobierno de Castillo no tiene que ver, precisamente, con la constitución de una experiencia comunista de cualquier naturaleza que sea. También parece muy improbable una «venezuelización» como la que anuncian sus detractores. Las Fuerzas Armadas no parecen fácilmente subsumibles, el peso parlamentario del castillismo es escaso, las elites económicas son más resistentes que en un país puramente petrolero como Venezuela y la estructuración del movimiento social no anticipa un «nacionalismo revolucionario» de tipo chavista o cubano.

Las declaraciones del «profe Castillo» muestran cierto desprecio de tipo plebeyo por las instituciones, poca claridad sobre el rumbo gubernamental y visiones sobre la represión de la delincuencia que promueven la extensión de la «justicia rondera» al resto de Perú (que a menudo impone diversos tipos de castigos a quienes delinquen) pero también incluyen discursos de mano dura, como se vio en los debates electorales.

La presencia en el gobierno de la «otra izquierda» –urbana y cosmopolita– puede funcionar como un equilibrio virtuoso entre lo progresista y lo popular, aunque también será fuente de tensiones internas. Algunos comparan a Castillo con Evo Morales. Hay sin duda simbologías e historias compartidas. Pero también hay diferencias. Una es puramente anecdótica: en lugar de exagerar sus logros en una clave meritocrática, Morales dice no haber terminado el secundario (aunque algunos de sus profesores aseguran lo contrario). La otra es más importante a los efectos del gobierno: el ex-presidente boliviano llegó al Palacio Quemado en 2006 tras ocho años de trayectoria como jefe del bloque parlamentario del Movimiento al Socialismo (MAS) y la experiencia de una campaña presidencial en 2002, además de tener detrás una confederación de movimientos sociales con fuerte peso territorial, articulador en el MAS. Castillo tiene, por ahora, un partido que no es propio y un apoyo social/electoral aún difuso.

El «miedo blanco» a Castillo se vincula, más que a un peligro real de comunismo, a la perspectiva de perder poder en un país en el que las elites habían sorteado el giro a la izquierda en la región y cooptado a quienes ganaron con programas reformistas como Ollanta Humala. Dicho de manera más «antigua»: el «miedo blanco» lo es a la perspectiva de un debilitamiento del gamonalismo, como se llamó en Perú al sistema de poder construido por los hacendados antes de la reforma agraria, y que perduró por otras vías y de otras formas en el país. Nadie sabe si las elites podrán cooptar también a Castillo, pero hay en este caso un abismo de clase más profundo que en el pasado y el escenario es de manera más general menos previsible. La «sorpresa Castillo» es demasiado reciente y en muchos sentidos es un desconocido incluso para quienes serán sus colaboradores. 

Posiblemente la tempestad electoral anuncie otras próximas si las elites quieren seguir gobernando como se habían acostumbrado a hacerlo.

miércoles, 27 de abril de 2022

Entre la falsa conciencia y la conciencia de lo falso La ideología de la clase dominante

 Cómo se las ingenia el capital para convencernos de que el capital por encima de lo humano es lindo.
 Tan amplio es, y tan concreto, el repertorio ideológico desarrollado por la “clase dominante” que las mejores definiciones han requerido métodos, dinámicos e instrumentales, muy precisos para caracterizar sus raíces, efectos y perspectivas. En lo objetivo y en lo subjetivo. Decía Marx: “Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente.” Feuerbach, Oposición entre las concepciones materialista e idealista (Primer Capítulo de La Ideología Alemana).

Con el capitalismo la “dominación” desarrolló novedades que no se limitaron al campo de lo instrumental tecnológico sino que avanzaron en los territorios del control de conductas, grupales e individuales, más allá del poder del “opio del pueblo”. La doble moral refrescada. A la clase dominante le hacia falta un ser humano dominado, vaciado de fuerzas (políticas y físicas) pero también agradecido. Un ser humano dominado que reconociera (de pensamiento, palabra y obra) la superioridad de su dominador y le confiriera toda la razón por su ser y modo de ser. Hacía falta una dominado, además, que considerase su condición como un tesoro y lo cuidara con esmero para heredárselo a su prole como valor moral conquistado durante generaciones. Todo eso celebrándolo entre aplausos y festividades mercantiles y ritos consumistas. La ideología de la clase dominante deja tatuados en el cerebro todos sus anti valores individualistas. «¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.» Albert Einstein (1879-1955) El paraíso de la alienación.
La clase dominante, adoradora del capital, enseñó a sus subordinados la misma adoración pero vaciada de posesión. Hizo invisibles todas las triquiñuelas ideadas para robar al trabajador el producto de su trabajo, mientras lo convencía de que los recursos naturales deberían estar en manos privadas; que el Gobierno es cosa corrupta que deben manejar los técnicos y que se debe respetar un orden porque los pueblos, maleducados, son un peligro para ellos mismos. Y los pueblos pagan (algunos hasta con orgullo) policías y ejercitos para que los repriman; bancos y financistas para que se lleven las ganancias disfrazadas de “créditos”; empresarios y mercados para que secuestren sus salarios; universidades y academias para que secuestren los saberes; industrias “mass media” para que anestesien la conciencia del saqueo; iglesias y cultos para que sublimen la mansedumbre; leyes y leguleyos para legalizar el hurto… un aparato enorme de instituciones y valores fabricados para mantener a raya todo intento de sentirse con derechos o propietario del trabajo y de las materias primas. La alienación y la enajenación como protagonistas estelares en el drama del despojo. 


En su conjunto, las ideas dominantes (con su doble moral) son expresión de las relaciones materiales dominantes. Lo que vale para los sometidos no vale para los sometedores. La ideología del que domina es un repertorio amplísimo de “falsa conciencia”, de chatarra intelectual para esconder, bajo la alfombra, los muertos de fabrica y las miserias que genera. Doble moral en la que todo lo que se prohíbe para el sometido se permite para el que somete. Quienes forman la clase dominante saben bien qué, cómo y cuánto dominan en una época histórica específica y cómo deben actualizar sus “mecanismos” materiales y simbólicos para perpetuar esa dominación. Esa clase dominante actúa como productora de ideas permanentemente, aunque sean ideas repetitivas e irracionales, porque las necesitan para regular la producción y la distribución de las ideas dominantes de la época. Y desde luego, que en el repertorio de las luchas inter-burguesas cada facción organiza sus cadenas de producción de ideas para competir en el mercado de los pensamientos subordinados.
Hay “grandes maestros” en el arte del engaño, capaces de garantiza la invisibilidad de la explotación del trabajo, división del trabajo espiritual y material, para crear la ilusión de que se es muy activo en el desarrollo de la fuerza productiva mientras en realidad se es un subordinado con poco tiempo para educarse y percatarse de los engaños y amasar ideas acerca de sí mismos, para cambiar una situación de la cual se conoce poco y nada. El colmo es cuando los dominados creen que las las ideas dominantes le pertenecen y que debe defenderlas con su vida. 


Mentiras, miedo y consumismo, con todos sus derivados y concomitantes, son los nodos neurálgicos en las ideas y la práctica de la clase dominante sobre las condiciones de producción impuestas como verdades universales. El sometimiento como la forma de lo general. La clase dominante impone sus gustos y sus gestos, sus filias y sus fobias, para sacar adelante los fines que persigue, para representar como colectivo su propio interés e imprimir a sus ideas a todo. Cómo alimentar, vestir, entretener y educar a los niños desde la cuna; cómo besarse, amarse y reproducirse… desde la cama; cómo caminar, saludar, sonreír, abrazar e incluso insultar; cómo soñar, cómo entender, cómo disfrutar… cómo creer y confiar. Minuto a minuto, bajo una andanada permanente de estereotipos exhibidos por la dictadura cultural y comunicacional dominantes, a título de modelos exitosos que, de no seguirlos, vendrá la maldición de ser inadaptado, vulgar… pobre. 


Dilucidar, desmontar, desactivar y superar el frado descomunal de la “ideología de la clase dominante”, (es decir que el capital no predomine sobre los seres humanos) es un trabajo que debe asumirse de manera científica y, por ello, sistemática. El debate contra la ideología de la clase dominante no es un “deporte” escolástico ni un desplante rebelde sólo para contraponerse, por la contraposición misma, a una clase que representa a la parte más odiosa de la sociedad: su miseria. Y hay que refutarla desde el corazón de sus contradicciones realmente existentes, para que los pueblos propicien condiciones para elevarse hasta liberarse de la clase dominante. Y no derrotarla para imitarla. La dominación de la clase no es sólo la dominación con las (sus) ideas, hay que derrotar sus métodos de explotación del trabajo y el saqueo de los recursos naturales. Una lucha sin la otra (económica e ideológica) es una historia renga que conduce a frustraciones y retrocesos enormes Ya hemos visto es muchas veces.
Una vez que las ideas dominantes se combaten junto con las relaciones de producción, lo que emerge de manera perfectamente natural son las ideas para cambiar las relaciones existentes, proliferan en la reflexión sobre los seres humanos, la esencia de la humanidad, su filosofía, su desarrollo en la historia la verdadera que llegará a la conclusión de que no debemos contentarnos sólo con el análisis de las ideas dominantes o las ilusiones inducidas por la clase dominante. Que no debemos contentarnos con reducir el imperio de las ideas hegemónicas a su sustancia mística o a caprichos del propio pensamiento. No contentarnos con explicaciones mecanicistas ni lineales, puramente economicistas ni puramente religiosas, que nos llevaría el error de eliminar de la historia las condiciones materiales y repetir el modelo escapista especulativo. Ilusiones, ensueños e ideas retorcidas para mentir, asustar y vender mientras se esconde el andamiaje de los negocios y la explotación del trabajo existente.
Nuestra batalla por la supremacía de los seres humanos por sobre el capital, contra la ideología de la clase dominante, debe servir para aprender a distinguir y actuar, con toda claridad, a la hora de explicar y derrotar las trampas entre lo que perece ser y lo que realmente es. Es urgente contar con un instrumental de lucha que logre penetrar en todo plano de la inteligencia humana que hasta hoy se ha camuflado como problema intrascendente o inexistente. Es urgente.